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03-07-2019

¿DESCARTADO POR EL SISTEMA?

Relato escalofriante: “quiero cobrar para poder vivir un poco mejor el tiempo de vida que me queda”

SANTO TOME. Luis Esteban Lemes Da Rosa (34) es un ciudadano oriundo de la localidad de Gdor. Virasoro. Salió a dar a conocer la triste situación que le toca vivir luego de que se enfermara trabajando en un aserradero de esa ciudad. Según relató a un medio televisivo local;  luego de trabajar durante siete años en paupérrimas condiciones, se enfermó de asma y epoc y fue despedido sin previo aviso en el año 2012. Desde entonces comenzó su calvario y a pesar de que ganara el juicio tanto a la empresa como a la ART, todavía no pudo cobrar y teme que el tiempo que le queda de vida no sea el suficiente para ello. “Me dieron tres años de vida, necesito ese dinero para invertir en mi salud y así poder vivir un poco más, ya gasté todos mis ahorros estoy a punto de quedar en la calle. No sé qué está esperando la justicia”, sostuvo antes de quebrarse en llanto.


“Yo entré a trabajar en la empresa Virasoro Maderas en el año 2005, fue la primera vez que ingresé a trabajar en una empresa de estas características, tenía 18 años, nunca había trabajado en un aserradero. Entre sano, me habían hecho todos los estudios; recuerdo que primeramente entré a prueba, estuve tres meses en esta condición; trabajé en la muchas veces en la lluvia porque no había techo, se trabajaba en el barro y sin botas. Yo soy del pueblo, y recuerdo también que iba a trabajar y volvía a mi casa caminando”, empezó diciendo.

Cabe destacar, que el aserrado en cuestión queda en cercanías al paraje San Alonso, y de acuerdo a lo informado por el ex empleado la empresa no le suministraba equipos de lluvia ni los elementos de seguridad correspondientes.

“Trabajé mucho tiempo en la intemperie, hice de playero entre otras tantas funciones; donde faltaba alguien me ponían a mí. Con el tiempo me ficharon y quedé efectivo pero mi condición siguió siendo la misma, y a pesar de mis reclamos de ropa de trabajo y elementos de seguridad nunca me dieron, ni siquiera barbijos. Con el tiempo me cambiaron de puesto, y me llevaron a trabajar de ayudante de máquina adentro del galpón; trabajábamos de 06:00 a 11:00 por la mañana, pero yo debía quedarme a limpiar sin barbijo, sin nada, todos los días”.

“Me canse de pedirles barbijo, porque el hecho de trabajar con la pala, bajo la cinta, el mismo viento que esta genera me tapaba de humo los pulmones, no podía respirar. Después yo ya no quería hacer más ese trabajo, no podía hacerlo más, pero ellos igual insistían en que siga trabajando allí” relató.

“La limpieza se realizaba luego de los dos turnos; a la tarde se trabajaba de 02:00 a 06:00 y luego de limpiaba nuevamente. Esto llevó a que con el tiempo empiece a tener problemas en los pulmones. Primero me agarró neumonía, luego vinieron los ataques de asma, lo que llevó a que tuviera que presentarles repetidas veces, certificados médicos. Me atendía con la especialista Norma Román en Corrientes Capital, y con el Dr.  Walter Sturzenegger en Virasoro (alergista), que fue quien me diagnosticó el asma y el epoc. Estuve internado tres días en terapia intensiva en el Hospital de Virasoro, llegué al punto de estar muy débil, de no poder caminar”, contó.

Lemes ahora tiene 34 años, pero parece una persona mucho mayor debido a las consecuencias de la enfermedad.

Angustiado contó que, ya enfermo, cuando se presentaba a trabajar muchas veces el capataz lo escondía encima de los paquetes para que el patrón no le vea, porque si lo veía así éste lo iba a echar.

“Últimamente estaba más en Corrientes que en la empresa trabajando, trabajaba una semana y presentaba certificado médico la siguiente. Esto obviamente les molestó a los dueños del aserradero, quienes archivaron los mismos, y no me pagaron nunca los días que estuve de reposo; tres años estuve así. Antes de que me largaran, inclusive hablé con el patrón (año 2012), pero él alegó que yo me estaba haciendo, que era cosa mía. El capataz que se llamaba Federico (que ya murió), no sabía qué hacer para que no me echen porque yo era cumplidor a pesar de todo, pero era porque yo no tenía otra forma de sobrevivir”, subrayó.

Lemes también manifestó que no tiene familia (esposa, hijos), pero que sí aún tiene a su madre y a su padre vivos.

Luego continuó su relato: “Echado del trabajo, recurrí al doctor Tomás Silvano con quien le iniciamos juicio a la empresa Virasoro Maderas por el despido, y le ganamos, pero en este tiempo (2012-2019) gasté todos mis ahorros y estoy a punto de quedar en la calle, estoy realmente muy mal”, confesó.

Consultado cuales fueron los síntomas que le llevaron a diagnosticar la enfermedad, detalló: “primero empecé a cansarme mucho, me agitaba demasiado, una vez llegué al punto de no poder respirar media hora después de empezar a trabajar, esa vez me tuvieron que llevar de urgencia al Hospital”.

Asimismo, dijo que todos los medicamentos los pagó él de su bolsillo, y aseguró que la empresa ni la obra social, ni el seguro, nunca le cubrieron nada. Salía 1200 pesos cada inyección y me tenía que poner una por semana”, detalló.

Un dato a tener en cuenta, es que habría más trabajadores y ex empleados de aserraderos con este problema, pero que se niegan a denunciar por miedo a perder su fuente de trabajo.

“Ellos nunca avisaron a la ART, no me podían largar en esta condición; lo que hicieron fue abandono de persona, me largaron como a un perro y me arruinaron la vida porque yo con la edad que tengo no puedo trabajar más”, lamentó.

Dicho esto, advirtió que los daños de la enfermedad lo va a tener para el resto de su vida. “Me trata más mal la época que hace frío, tengo que cuidarme mucho, andar abrigado, no caminar mucho; tengo prohibido bañarme con agua fría. El médico del Juzgado, el Dr. Gustavo Andrich me dio solo tres años de vida, la verdad que no sé hasta cuando voy a vivir y ahora no tengo ningún tipo de cobertura, es un milagro que aún esté vivo”, advirtió.

Preguntado si alguna vez volvió a tomar contacto con sus antiguos patrones, manifestó que no, que la última vez fue cuando fue a querer cobrar, y fue corrido del lugar y prohibida su entrada.

“La ART tampoco nunca me llamó a pesar de que fui a Posadas y a Corrientes, de que me hice los estudios para confirmar la enfermedad”, agregó.  

“La verdad que no entiendo a la Justicia, porque a pesar de que ganamos el juicio hasta ahora no he podido cobrar nada. Necesito el dinero para invertir en mi salud, tengo que hacerme controles periódicos, comprar medicamentos, y cuidarme mucho, y de por vida porque esto no tiene cura” afirmó.

“A parte me largaron sin pre-aviso, me largaron un viernes a la tarde; recuerdo que el capataz me llamó y me dijo Lemes anda a buscar un sobre ahí en el Correo; me fui a buscar y me encontré con que era mi despido, me largaron. El sábado a la mañana ya no me dejaron trabajar, y no me dieron mayores explicaciones. Tanto se habla de la industria de la madera, de todo lo bueno pero no es tan así” sentenció.

Finalmente expresó: “Yo ahora necesito cobrar el juicio, esto ya llevo muchos años. Necesito cobrar el juicio para poder vivir un tiempo más, se me termina el tiempo, no sé qué están esperando”, sentenció quebrado en llanto.  

 

 

 


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