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02-12-2021

PRESTA SERVICIOS EN UNA RESIDENCIA PARA ADULTAS MAYORES

Silvia Escalante, una monja santotomeña radicada en México cuenta su historia de vida

SANTO TOME. Una joven santotomeña, con tan solo 33 años lleva ya 15 de ellos radicada en México, luego de que en el año 2005 decidiera seguir la carrera religiosa después de conocer a unas monjas mexicanas que realizaban una tarea de la Orden en el Hospital “San Juan Bautista”. Se trata de la hermana Silvia Elena Escalante, hija de “Pirungo” Escalante un conocido vecino de la zona de las chacras quien es la única correntina de un grupo de 12 monjas argentinas que junto a una chilena y ciento de mexicanas integran la comunidad de las Aliadas Carmelitas Descalzas de la Santísima Trinidad en México. Actualmente se encuentra prestando servicio en una Residencia para Adultas Mayores de San Luis Potosí (México), y volvió a esta ciudad luego de 12 años para visitar a sus familiares y amigos. Si bien reconoció que es una forma de vida distinta aseguró que es muy feliz sirviendo a Dios, a la vez que se mostró orgullosa de ser de Santo Tomé. “Yo quiero mucho a mi pueblo”, señaló. 


Luego de muchos años de estar fuera del país, la hermana Silvia Escalante una de las hijas de Pirungo Escalante, volvió a visitar a sus familiares, a sus amigos, a sus conocidos, a su pueblo. En contacto con este medio ella contó cómo nació en ella el hábito de ser monja que lo llevó a vivir a otro país muy lejos de su tierra natal. 

“Yo conocí a las religiosas de nuestra comunidad, las Aliadas Carmelitas Descalzas de la Santísima Trinidad, en el Hospital San Juan Bautista de Santo Tomé en el año 2005, inmediatamente me gustó la forma de vida que ellas llevaban por lo que les pregunté cómo podía hacer yo para consagrarme para ser como ellas y las hermanas me dijeron que no era difícil, que si tenía la inquietud tenía que hacer un proceso, tenía que pasar con una escuela de formación, lo que yo acepté. Mis primeros años de formación los hice en Mendoza, hice el aspirantado, el postulantado y el novicial, y el primer año del juniorado me dijeron que tenía que terminar la formación en México por lo que me tuve que ir del país, pero todo el tiempo de formación nosotros no podemos visitar a la familia, aunque cuando mis papás tuvieron un accidente en el Enero del 2010 me permitieron venir, por lo que hace 15 años que me fui de Santo Tomé, pero hace 12 de mi última visita”, explicó. 

Las Aliadas Carmelitas Descalzas de la Santísima Trinidad son un Instituto Religioso de Derecho Diocesano, fundado en 1986 en la Diócesis de Aguascalientes (México). 

Luego continuó contado sobre su carrera monástica. “Después que yo terminé mi formación ya podía visitar a mi familia, pero empezó todo el tema de la pandemia y eso retrasó mi venida a Santo Tomé un par de años más, pero ahora gracias a Dios pude venir, y si está a mi alcance podré venir cada año”, indicó. 

Consultado si se adaptó fácilmente a este sistema de vida teniendo en cuenta que hay que tener mucha vocación para ser monja, Silvia manifestó: “Sí, pero somos un instrumento en las manos de Dios y termina siendo nada lo que ponemos, es Dios el que nos da todo. Cuando uno dice yo quiero servir a los demás como Dios me lo pide es porque entiende que quiere consagrar toda su vida al servicio de Dios; nuestro apostolado es cuidar ancianos enfermos, y es ahí donde nosotras tenemos nuestro asiles”, detalló. 

Cabe destacar que la hermana Silvia Escalante esta cumpliendo con esta tarea en San Luis Potosí (México), en una Residencia para Adultas Mayores, es decir, un lugar solo para mujeres, pero anteriormente ya cumplió funciones en otros lugares que eran mixtos, es decir, donde viven hombres y mujeres. 

Lejos de manifestar que es una tarea difícil la suya, Silvia expresó: “Es muy lindo servir cuando Dios te da la gracia de hacerlo, es lindo porque uno sabe que esta haciendo lo que la otra persona no puede hacer, porque ayudamos a personas que están muy enfermas, muchas que están postradas en sus camas, es decir, necesitan toda la atención posible, necesitan que las bañen, que las cambien, que les dé de comer, pero eso nos hace sentir una satisfacción tan grande por poder ayudar a alguien que nunca nos va a poder retribuir lo que hacemos, solo Dios nos retribuye esa tarea, es una satisfacción que solo quien lo vive lo puede experimentar, no se puede explicar lo que se siente servir de esa manera”, sostuvo. 

Afirmó que, con el correr de los años se fue afianzando su vocación y que nunca dudó en seguir su misión. “Gracias a Dios nunca pensé en abandonar esto, y es muy importante ser muy trasparente porque te dan toda la ayuda que necesites, ya sea ayuda psicológica, si estás enferma todos te asisten, y en mí caso, si tenía alguna duda siempre lo decía, y me aclaraban, por lo que nunca pensé en abandonar; yo siento que realmente fue un milagro mi vocación y estoy muy agradecida con Dios y nunca pensé en dejarlo, es una forma de vida, es como cualquier otra vocación, como el que se casa, cuando uno se casa sabe que tiene que ser para siempre, el matrimonio es para siempre; nosotros hacemos esto y nadie nos obliga, a mí lo que me gustó fue ver con el amor que servían, el cariño que le ponen a todo, a esas personas que a veces ni siquiera te agradecen, muchas veces porque están enojadas con la vida, porque están enfermas, porque están tristes. Dios me dio la capacidad de consagrarme al servicio, y yo me siento muy feliz por tener esta oportunidad”, subrayó. 

Más allá de esto, la hermana Silvia reconoció que ya tenía muchas ganas de visitar su pueblo. “Estaba re-emocionada por venir otra vez; pensé que cuando volvía todo iba a estar diferente, pero lo único que encontré diferente es que los niños que yo los dejé chiquitos ya están grandes, pero la verdad es muy lindo poder venir, estar con mis padres, con la gente que conozco, y la verdad que no hay como el pueblo de uno, por más humilde que sea, vaya donde vaya el pueblo de uno es único y yo quiero mucho a Santo Tomé”, aseguró. 

Contó además que la licencia que le dieron para estar en Argentina es de 25 días, y que este domingo ya esta viajando a Buenos Aires para realizarse los estudios médicos (PCR) para poder volver a México. “El PCR lo voy a hacer en Buenos Aires el lunes por la mañana, y el martes ya viajo de regreso a México”, informó. 

Dejó entrever también que sus padres se emocionaron mucho al verla llegar vestida de monja. “Estaban muy emocionados, papá lloraba, y mamá estaba muy contenta, pero ellos sabían que yo venía porque decidí no llegarles de sorpresa al haber pasado tantos años lejos. Gracias a Dios ahora la comunicación es muchísimo más fácil debido a la tecnología existente”, advirtió. 

También señaló que hay otras monjas argentinas que están en México. “Somos doce argentinas, una chilena, y todas las demás son mexicanas, somos más de 200 hermanas. Inicialmente éramos dos correntinas, pero la otra chica en sus primeros años de formación decidió escoger otra forma de vida y se volvió; las otras argentinas son de Salta, de San Juan, de San Luis, y de Mendoza, es decir, soy la única de Corrientes. Pero las Carmelitas Descalzas no están solamente en México, están también en Italia (Roma) y en Estados Unidos, pero antes también estábamos en Argentina, Chile, y España, pero ahora ya no porque es por contrato”, manifestó. 

Ante la pregunta de si ellas van donde les mandan o donde ellas quieran ir, dijo: “No, nosotros vamos donde soliciten de nuestro apoyo, pero hay una serie de protocolos que cumplir”. 

Para finalizar agregó: “Esta es una forma de vida muy distinta, pero yo sigo siendo la misma persona. Es gracioso ver la reacción de la gente que me conocen cuando me ven vestida de monja, es como que me tienen miedo, pero yo soy la misma persona que siempre fui, soy la misma persona que era cuando me fui de acá, simplemente decidí llevar esta forma de vida consagrada a Dios; no hay mejor vocación que devolverle a Dios lo que él nos dio, porque él me dio la capacidad de ayudar, y si alguien quiere conocer nuestra comunidad con todo gusto yo les puedo ayudar, Dios quiera aparezca otra santotomeña que quiera seguir la vocación, si alguien esta interesada yo le ayudo a llegar hasta allá, pero tiene que ser su voluntad, y si en el camino deciden desistir también lo pueden hacer porque no es que nos tienen enclaustrada, al contrario, te dan mucho aliento, te ayudan muchísimo, y si te queres regresar lo podes hacer; inclusive yo también extrañaba mucho mi familia, mi pueblo, pero entendía que lo que estaba haciendo era un sacrificio, y más allá de extrañar, todo lo demás me gustaba; creo que extrañar la casa de uno es normal e implica un sacrificio salir adelante, todos los que estudiamos tenemos que sacrificarnos para lograr las metas; a mí lo único que me costó fue el hecho de extrañar mucho a mi pueblo, porque cuando uno es de un pueblo es como que todo es más cercano, más acogedor, porque toda la gente te conoce, todos de alguna manera u otra te ayudan, y cuando te vas a un lugar tan grande todo es diferente, nadie te conoce, ni entre ellos se conocen, y muchas veces son lugares peligrosos, yo soy muy orgullosa de ser de este pueblo donde la gente es muy buena”, enfatizó. 


 


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