Lunes 26 de Junio de 2017
EMOTIVA CEREMONIA
La Escuela Normal Prof. “Víctor Mercante” cumplió 107 años de labor educativa
SANTO TOME. En horas de la mañana de este martes 18, se llevó a cabo el acto en conmemoración por un nuevo aniversario de la creación de la Escuela Normal de esta ciudad. El acto tuvo lugar en el gimnasio que la institución educativa posee. Participaron docentes, alumnos, tutores, autoridades municipales y representantes de distintas instituciones del medio.

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Discurso alusivo a la fecha leído por la profesora Fabiola Bortolotto de Fajardo:

“Buenos Días a todos y gracias por acompañarnos en este evento tan importante que hoy nos une.

Hoy al conmemorar los 107 años de nuestra querida Escuela Normal, es un momento oportuno para dejar testimonio de cuanto han realizado tantos hombres y mujeres que dejaron aquí su impronta y su huella.
Muchos de ellos no se encuentran físicamente presentes en este lugar, pero han compartido el sueño de fundar y desarrollar nuestra institución educativa. Nuestro respeto y reconocimiento a todos aquellos directivos, docentes, padres y alumnos – hoy ex alumnos – que han sido y son parte de las páginas de este atrapante y apasionado libro.

En esta celebración, sin duda, todos dirigimos una mirada hacia atrás, se descubre testigos que han participado en un rol clave en el desarrollo, y constituyen los ejes de nuestra historia institucional.

Hoy, conmemoramos el 18 de Abril de 1910, en que se iniciaron las clases. En el año 1913, la Escuela Normal celebra su primera promoción de egresados: ¡Los Primeros Maestros Santotomeños!

A partir de ahí, la Escuela Madre, sembró maestros a lo largo y a lo ancho del país y en el mundo entero, donde en cada rinconcito siempre hay un ex alumno.

Hablamos de la sociedad del conocimiento, hablamos de posmodernidad y de crisis de la educación. Es entonces cuando nos encontramos con una realidad irresistible: la brecha que existe entre el profesional del Siglo XXI, que son nuestros alumnos, y la escuela de hoy.

Esta dificultad merece que, como educadores, nos replanteemos objetivos, metas pedagogías y sus didácticas para poder formar no solo al profesional de cualquier disciplina, sino al profesional competitivo que marcha de la mano de la vanguardia tecnológica.

Hoy, visualizamos los logros, y reflexionando sobre el futuro, apostamos por seguir creciendo. Por ello, nos auto convocamos a renovar con energía nuestro compromiso con los objetivos y la misión de esta escuela, manteniendo el compromiso social, la visión crítica, y la coherencia en nuestro accionar como personas.

Es nuestra responsabilidad, colegas, hacer el deseo de aprender. Es preciso crear situaciones que favorezcan el despertar y florecimiento de este deseo. Debemos crear situaciones diversificadas, variadas y estimulantes que ubiquen a nuestros alumnos en la necesidad de actuar, de saber hacer y no simplemente de recibir. Y es obligación y competencia de la escuela reflexionar sobre esta responsabilidad.
Es responsabilidad de las familias, acompañar a la institución en la difícil tarea de formar hombres y mujeres para un mañana competitivo, donde deberán hacer frente a nuevos desafíos en forma autónoma y profesional. A ustedes, alumnos, les compete asumir el compromiso, la dedicación y el esfuerzo frente a las nuevas competencias a desarrollar. Sabemos que son capaces de ello.

Como verán, el prestigio de la educación, de la enseñanza, es una tarea de todos: a todos nos compete y a todos nos afecta. Y es una tarea lenta, silenciosa, cargada de sacrificios cuyos frutos se conocen con el tiempo.
Sin embargo, este propósito será realizable en la medida en que cada miembro de la comunidad: directores, docentes, padres y alumnos, asuman el rol que se requiere para estar entre los mejores, a comenzar a replantearnos y a repensar algunas ideas para nuestros alumnos del siglo XXI, como:

- La necesidad de formarlos con valores.
- El compromiso de reactualizar la herencia de nuestra cultura y nuestras tradiciones.
- La revalorización del papel de la familia, en los primeros estadios de la socialización.
- La determinación de formar ciudadanos y consumidores.
- La convicción de apostar por la formación del carácter, que es imprescindible recuperar el valor de la voluntad, del esfuerzo y del sacrificio para alcanzar las metas propuestas.

- Por último, debemos recuperar la autoridad y el prestigio social del profesor, del educador. Esa autoridad que confiere no sólo el saber sino también el saber enseñar, el despertar vocaciones y provocar el cambio.
Así la educación tiene sentido, en sus metas, es decir, porque no queremos que los alumnos sean como son, porque creemos que si se incorporan otras competencias serán mejores compañeros, alumnos y ciudadanos. Más allá de todas las incertidumbres y relativismo de la sociedad postmoderna, si educamos es porque creemos que hay conocimientos, valores y competencias más deseables que otras. Por tanto, queremos que nuestro alumnado sea más competente y más capaz, un derecho probablemente necesario para conseguir que sean también más felices.

Para terminar, quiero resumir que para nosotros cumplir años también significa levantar las copas y brindar por la memoria de quienes nos precedieron en esta institución; por los que estamos hoy y por los que van a venir, con la convicción de que debemos continuar recreando una organización con una clara visión de su importancia para la sociedad, en el compromiso, en la responsabilidad de profesionales capaces, apoyados en la pasión de educar, porque la educación hace la diferencia.
Muchas gracias!








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