SANTO TOME. A tres años de los incendios que azotaron gran parte de la provincia de Corrientes y en especial a Santo Tomé, el intendente José Augusto Suaid recordó aquel momento que le tocó vivir a escasas semanas de haber asumido en la comuna, calificó la experiencia como traumática, pero aseguró que la circunstancia le sirvió para valorar el trabajo en equipo y la solidaridad de la gente, para reflexionar acerca del cambio climático. “La naturaleza nos dio una gran lección en esa oportunidad”, reconoció.
La crisis ígnea había comenzado el 17 de Febrero de 2022 a raíz de una intensa sequía que afectó la zona, y tuvo a mal traer a la población de Santo Tomé y la zona hasta el día 25 de mismo mes cuando finalmente una copiosa lluvia sofocó los focos que aún quedaban activos. La preocupación mayor era que el fuego pudiera ingresar al casco urbano, cosa que finalmente no se dio. Reconoció que sin el apoyo de los helicópteros de ataque rápido enviados por el gobierno de la Provincia de Buenos Aires y los aviones hidrantes, hubiese sido muy difícil controlar el fuego.
En relación a este tema el jefe comunal recordó: “Fue un momento sumamente crítico y traumático; yo estaba recién iniciando la gestión, no tenía ni conformado el equipo de trabajo del gabinete, por lo que fue un momento muy adverso. Se vivía una sequía muy intensa, veníamos asistiendo a todos los parajes rurales porque todos los pozos estaban sin agua, habíamos arrancado la gestión sin camiones regadores en funcionamiento por lo que tuvimos que alquilar vehículos privados mientras arreglábamos los que estaban descompuestos, y fue en ese contexto que empezamos a tener problemas con los incendios. En la ocasión conocí a una persona experta en el tema que es Pablo Verón, actualmente el Director de Defensa Civil, quien trabajó muchos años en la empresa chilena Bosques del Plata, por lo que es una persona formada, es una persona con mucha experiencia, y en ese momento fue clave porque fuimos siguiendo los lineamientos que él nos iba dando porque nosotros desconocíamos en la materia; se diagramó una estrategia de trabajo, pero la seca se fue pronunciando y prolongando, se prohibió las quemas, pero cuando nos dimos cuenta el fuego estaba a escasos kilómetros de la ciudad y éramos noticia en todos los canales nacionales. Fue así que un día vamos a ver un foco de incendio, y llega un helicóptero con el entonces Ministro de Seguridad Sergio Berni quien personalmente se acercó a colaborar en el combate al fuego, sumando equipamiento hidrante, personal de brigadas y bomberos sumamente capacitados, pero así y todo, la situación se seguía complicando. Se hizo un comando de control en el ex Complejo Iporá donde se replanteó la estrategia de trabajo y se siguió a rajatabla esa estrategia para que el fuego no ingrese a la ciudad, lo que era una clara posibilidad para entonces. Uno, en estos escenarios, tiene siempre que tomar o prever el peor escenario o el mayor daño posible y éste era que el fuego ingrese a la ciudad, y algunos de los posibles lugares eran por la zona de San Germán, o por el paraje Curtiembre” señaló
En esa misma línea agregó que “el Sur Sudoeste de la ciudad era en ese momento una preocupación, si el fuego llegaba a pasar un línea que nosotros habíamos trazado en ese lugar sabíamos que íbamos a estar complicados porque iba a ingresar el fuego a la ciudad, pero afortunadamente, cuando nos dimos cuenta, empezamos a tener brigadistas de todas partes del país y de países vecinos; recuerdo que la intendencia de Sao Borja mandó Bomberos Voluntarios de Brasil, tuvimos hasta brigadistas de Bolivia que vinieron y trabajaron a destajo, al igual que los cordobeses, los jujeños, más de 550 bomberos y brigadistas que llegaron a la ciudad desinteresadamente para ayudarnos a apagar el fuego, por lo cual tuvimos que recurrir a la colaboración de la población para alojarlos y muchos abrieron sus casas para atenderlos”.
“Bomberos Voluntarios de Santo Tomé hizo un trabajo enorme, al igual que todas las cuadrillas que se organizaron para combatir el fuego” aseveró Suaid.
Prosiguiendo con su relato, Suaid dijo que “fue así que nos tocó vivir una experiencia traumática en una oportunidad que fuimos a asistir a la población del paraje Galarza, en el Séptima Sección de Santo Tomé, estábamos trabajando en ese lugar cuando de repente un foco ígneo, debido a la rotación del viento, avanzó sobre el poblado, dándonos apenas tiempo para sacar la gente del paraje gracias a los colectivos del Servicio Urbano de Pasajeros de la ciudad, fueron momentos muy angustiante, la gente perdió todo, estaba muy desolada, se perdió casi la totalidad de las casas, por lo que tuvimos que trasladar a esa gente a la ciudad para contenerlos, en un camino nos vimos espalda a espalda con los bomberos porque nos rodeó el fuego pero pudimos salir vivos, fue una muy fea experiencia, pero me ha servicio para valorar el trabajo en equipo, y he trabajado desde entonces en fortalecer el equipo de trabajo. Me vi sorprendido al ver que toda la comunidad trabajaba en conjunto, dejando de lado las diferencias, demostrando solidaridad, recaudando alimentos y otros elementos necesarios para los bomberos, para la gente afectada; la ayuda llegó de todas partes del país a través de donaciones; y esto nos ha hecho llamar a la reflexión respecto al cambio climático tarea sobre la que tenemos que trabajar fuertemente desde los gobiernos locales, provinciales y nacionales porque esta problemática año a año se va agravando”, advirtió.
BENDITA LLUVIA
Luego añadió: “Gracias a Dios, hemos logrado sortear ese obstáculo con la bendición de la lluvia del día 25 de Febrero, un día en que la gente estaba extremadamente cansada, estábamos agotados, colapsados luego de varias noches sin dormir, y un estrés inimaginable, por lo que la llegada de esa lluvia fue una salvación… sin dudas, fue el obstáculo más grande del inicio de la gestión, porque el problema era que apagábamos un foco grande, importante, y aparecían otros dos o tres más, era algo indescriptible; íbamos por el aire y veíamos desde los helicópteros cómo volaban las cenizas, cómo se generaban los remolinos, cómo volaban las piñas de los pinos como granadas y prendían más y más fuego. También vi algo que yo no lo podía creer y es que el fuego iba por debajo de la tierra, y pasaba que al estar tan caliente todo generaba estos fenómenos como ocurrió en el monte Mbirití, en fin, la situación era realmente incontrolable, la naturaleza nos dio una gran lección en esa oportunidad”, reconoció.
APOYO DE EMPRESAS PRIVADAS
Por otra parte, destacó la gran labor que desempeñaron en ese momento las empresas privadas como Bosques del Plata, cuyo trabajo de prevención de incendios fue tomado como ejemplo y hoy en día se valora muchísimo la importancia de hacer el mantenimiento, los cortafuegos correspondientes.
“Es como que la gente ha tomado más conciencia después de ese suceso, aunque todavía, lamentablemente, hay gente que insiste en quemar por su cuenta y en cualquier momento y condición sin tener en cuenta las previsiones o advertencia de los organismos competentes, lo que nos llevó a nuclear a través de la Sociedad Rural a todos los productores, a hacer charlas y capacitaciones durante todo el año, a gestionar la inversión de la provincia en equipos de ataque rápido al fuego, y hasta se va a construir en Centro de Brigadistas en Santo Tomé”, subrayó.



