SANTO TOME. El viejo y emblemático Estado “27 de Agosto” ubicado en plena zona céntrica de esta ciudad, es el fiel reflejo de una de las etapas más difíciles que viene atravesando el fútbol local en lo atinente a la Liga Santotomeña de Fútbol y que es nada más ni nada menos que seguir subsistiendo por unos años más si la situación no se revierte en el corto plazo. El marcado deterioro en su parte edilicia y un campo de juego que no da para más, sumado a la falta de dirigentes; son los síntomas que el fútbol de la Liga, “está en terapia intensiva”.
A ciento cuatro años de su creación, la entidad madre del fútbol santotomeño se apresta a iniciar en el presente año otra etapa en lo institucional y en lo deportivo. A criterio de quienes conocen las idas y vueltas permanentes que tiene la Liga, lo más preocupante en la actualidad es la falta de una clase dirigente que esté realmente comprometida en todos sus aspectos con el funcionamiento de la institución.
Una de las cuestiones claves y que en cierta manera preocupa a quienes gustan del fútbol y que todavía concurren a presenciar los cotejos – mayormente de primera división – es el desorden en la cual se encuentra inmersa la Liga, desde la cuestión administrativa hasta lo futbolístico. Es ahí que si bien es cierto que en primera división salió un campeón que fue el Club Villa Calma y sub campeón el Club Carlos Gallini, no es menos cierto que varias de las divisiones menores no terminaron sus respectivos torneos en el año 2025 y hoy la incertidumbre es su mejor aliada. No se avizora una planificación que en el corto plazo, se decida culminar los campeonatos aún pendientes.
Y la otra cuestión es lo relacionado al manejo institucional y financiero de la entidad que rige los destinos del balompié local. Una situación que se viene dando desde hace años atrás, es que una vez conformado el Consejo Directivo que está integrado por los delegados de cada club, terminan teniendo mayor injerencia y poder de decisión que los propios presidentes de los clubes. Es mucho más manejable la situación para el presidente de la Liga que actualmente es Maximiliano Silva tener buenas relaciones con los delegados y no con los presidentes.
Así las cosas, dentro del manejo de la Liga, se tornan mucho más fácil la aprobación de determinadas cuestiones, por ejemplo cuando hay que aprobar los contratos con las empresas de telefonía celular que están en el predio y los montos a percibir; llamativamente la reunión se hace con los delegados y tras la confección de las actas correspondientes, las mismas son elevadas a las respectivas empresas que son Claro y Telecom. Estas terminan aceptando las actas como válidas aun cuando las firmas corresponden a los delegados y no de los presidentes, quienes en definitiva son los que tienen la facultad de aprobar las mismas o no.
Y si de las antenas se tratan, acceder a saber a ciencia cierta cuanto es el monto que se recibe de parte de las empresas antes mencionadas, es una misión más que imposible. Hay presidentes que en su momento solicitaron estados contables y balances a la presidencia de la Liga y nunca lograron acceder a las mismas. Pero también es verdad que pese a ello, nunca dijeron nada al respecto, todos se callaron la boca, tal como sucedió en la última asamblea que se hizo el 13 de diciembre donde Silva consiguió a duras penas la reelección por solo un voto de diferencia a su favor. Su contrincante, fue Diego de Prattis del Club Sarmiento que “dio pelea” a pesar de la pasividad de aquellos presidentes que estaban en desacuerdo con Maximiliano Silva pero que ahí en la asamblea todos se callaron la boca y nada objetaron. Y ahora, “llorar sobre la leche derramada” de nada sirve. La aprobación de la asamblea de la Liga Santotomeña, está en manos de la Inspección General de Personas Jurídicas, un órgano que está en el centro de todas las miradas por lo sucedido en Santo Tomé. Un solo ejemplo es que los balances de los años 2023 y 2024, no se aprobaron durante la asamblea del 13 de diciembre y todo hace suponer que si los balances no se aprueban, difícilmente se podrá aprobar la asamblea que permitió la reelección de Maxi Silva.
Otra de las cuestiones, es la parte edilicia del estadio, por citar ejemplos, las tribunas en avanzado estado de deterioro , en el sector de tribunas que da a la calle Bertrán no hay sanitarios y los que hay en el sector que da a la calle Brasil, están en muy mal estado. Ni que hablar de los vestuarios donde mayormente no siempre hay agua, los jugadores deben refrescarse trayendo agua en bidones desde afuera. El campo de juego en estado deplorable, jugar al fútbol a ras del piso es una verdadera “misión imposible”, el tejido perimetral ya no da para más, al igual que los tejidos detrás de los arcos que impiden que la pelota vaya para afuera del estadio. No menos cierto es que los muros que rodean al estadio, en varios tramos hay peligro de derrumbe.

Señores, esto es simplemente una radiografía de lo que es hoy por hoy el fútbol nucleado en la Liga Santotomeña de Fútbol, con describirlo solo se busca concientizar a la clase dirigente actual que si no se cambia de rumbo o no se corrigen cuestiones que no se pueden “patear para adelante”; no solo el fútbol seguirá en terapia intensiva, sino que habrá que ponerles un “respirador artificial” para que pueda seguir existiendo.
Desde este portal de noticias Digital Santo Tomé, solo pretendemos visibilizar una triste realidad que no se puede obviar, no se está en contra de nadie, ni del presidente Maximiliano Silva ni de ningún otro dirigente. Solo nos motiva y nos preocupa que a raíz de lo que se refleja en este artículo, ya se viene hablando en la opinión pública de Santo Tomé que tener un estadio de fútbol en pleno centro de la ciudad y bastante deteriorado, es un despropósito y se torna una necesidad su reubicación en otro punto de la ciudad.
La desidia, los desmanejos permanentes y la falta de apego a los reglamentos, terminan por generar este tipo de opiniones que al final del camino, solo atentan contra la continuidad en el futuro de una centenaria institución como lo es la Liga Santotomeña de Fútbol. El gran interrogante es que si se está a tiempo o no de revertir la situación y quizás lo más importante es si hay dirigentes que estén a la altura de las circunstancias.
Fuente: De La Redacción de Digital Santo Tomé



