LA CRUZ. Este sábado 28 se cumplió un año del fallecimiento de Carlos Emir Fagúndez, jefe comunal cruceño, funcionario provincial, y dirigente de conducción de la Unión Cívica Radical (UCR). Víctima de una enfermedad terminal, murió a los 60 años en el Hospital de Campaña Hogar Escuela de la ciudad de Corrientes.
Fagúndez fue intendente municipal de La Cruz en los períodos 2001-2005, 2005-2007, no completando esta administración por irse al gabinete del entonces gobierno provincial, y, finalmente, 2021 hasta su fallecimiento.
En 2007, y hasta 2009, fue convocado por el entonces gobernador de Corrientes, Arturo Colombi, para integrar su gabinete como Secretario General de la Gobernación.
Hijo del matrimonio de Julio Alberto Fagúndez y Ana Mabel Niveyro, nació en Puerto Iguazú, Misiones, el 5 de septiembre de 1964; su familia vivía en la localidad misionera por razones laborales de su padre.
Mellizo con Mónica, tiene otros tres hermanos: Decio Raúl, Helena y Susana. Es padre de dos hijos: Julián y Emir. Estaba en pareja con Pampi Schneider.
“Carlos fue muy mamengo, afectuoso y cariñoso con su familia, especialmente con mamá”, recordó Susana, una de sus hermanas. “Muy respetuoso como hijo, muy presente como padre. Trabajó de todo, desde chico. Fabricó protecciones para autos que circulaban en camino de piedras, vendió libros, fue bancario, fue emprendedor, estudió abogacía hasta su fallecimiento, entre otras actividades”, agregó.
Reconocido amante de su ciudad, La Cruz. Se vinculó, por admiración y respeto, con quien fuera presidente del país y líder de la UCR Raúl Alfonsín. Muchos testigos recordaron que, en uno de los cierres de campaña como candidato a intendente, Alfonsín vino en apoyo de Fagúndez en días de lluvias y en un momento dado de la recorrida quedaron empantanados en una zona de barro con el vehículo que circulaban.
Hizo el jardín de infantes, la escuela primaria y finalizó la secundaria en La Cruz; los primeros años del nivel medio cursó en el Instituto Agrotécnico Salesiano Pascual Gentilini, en San José, Misiones.
“Hoy, a un año, todavía me duele el estómago por la ultima tarea que tuve que cumplir colaborando con él. La tarea más difícil, en tanto tiempo que lo acompañé, que fue la de aprontar el traje para su último viaje, hacia la eternidad”, manifestó Sandra, mujer que lo asistió muchos años en la limpieza de su casa. “Carlos siempre me llamaba y me pedía que prepare un determinado traje, con sus respectivas camisa y corbata, con el par de zapato determinado, porque tenía que realizar un viaje en su trabajo como intendente muncipal”, agregó recordándolo.
“Un gran amigo”
“Se siente la pérdida de un gran amigo. Una pérdida irreparable. Más allá de coincidir como colegas intendentes en las gestiones municipales de nuestros pueblos, Carlitos Fagúndez fue un amigo desde la adolescencia, la juventud”, expresó el ex intendente de Alvear y exdiputado provincial, Miguel Piki Salvarredy.
“Un amigo personal, desde muy chicos. Recuerdo cuando nos juntábamos en Alvear, o en La Cruz, en las previas de los bailes, donde íbamos juntos. Eran momentos de amistad, de compartir lindas cosas, muy buenas”, señaló Salvarredy.
“Así también fue excelente político. Demostró hacer muy bien su trabajo. Un muchacho que muy joven nos dejó. Su pérdida se siente. Un gran amigo”, manifestó.
“Carlitos pudo tener errores, pero también tuvo muchos aciertos. Este 28 de febrero lo recordamos más que como un político, como un amigo. Es un día especial, un día triste porque él ya no está a nuestro lado para poder valorizar a su amado radicalismo como siempre lo hizo”, dijo el ex intendente de Alvear.
“Carlitos Fagúndez fue un gran amigo”, ratificó Salvarredy.
Visión clara del Estado
“Recordar a Carlos es pensar en un hombre que amaba profundamente su pueblo, como hijo de éste y como político”, manifestó Gladis Avancini, quién fue secretaria de Educación y Tecnología del municipio cruceño en la última gestión como intendente de Fagúndez.
“En sus obras podemos observar su visión de estadista, porque él era un convencido de que el Estado debía resolver los problemas de la gente, generando y propiciando mejores servicios de salud, educación y trabajo”, agregó Avancini.
“En lo que respecta a educación, área en que compartí en su gestión rescato de su discurso: que la producción agrícola y ganadera de la zona solo era posible crecer y desarrollarse con una inversión en educación y tecnología”, destacó la exsecretaria.
“Esto –continuó contando Avancini- lo llevo a firmar Convenio con la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) y con la UNIPAMPA (Universidad Federal do Pampa, de Río Grande del Sur, Brasil) para ofrecer una oportunidad a los jóvenes cruceños de formarse y capacitarse para acompañar ese crecimiento económico regional y fronterizo”.
“Lo realizó con fondos del tesoro municipal, acondicionando un aula universitaria con mobiliario y tecnología indispensable para el dictado de las clases, como también los aranceles de los profesores de la universidad”, destacó.
“Esta política educativa impulsada en su gestión garantizó el acceso libre y gratuito a todos los ciudadanos de la zona. Además, se ocupó de otras capacitaciones como inglés, robótica, talleres de lectura, y como algo inédito en la zona y en la provincia el Quinto Congreso Nacional de Ciencias Sociales”, recordó Avancini.
“Carlos también era un empresario y desde ese rol con una mirada de compromiso social presto un servicio de transporte escolar de forma gratuita que garantizaba la asistencia de los alumnos a las distintas instituciones escolares de la planta urbana”, puntualizó.
“El colectivo tenía un eslogan que simplificaba su pensamiento: donde hay una necesidad, nace un derecho”, afirmó Avancini.
Emocionado recuerdo
Envuelto en la admiración y sentimiento, Martín Schneider firmó unas líneas de recuerdo emocionado como Alumno observador.
El texto se refirió a Fagúndez en los siguientes término: “según la RAE (Real Academia Española) un líder es una persona que dirige u orienta a un grupo, al que se le reconoce como autoridad. Carlos Fagúndez fue eso, y más porque no solo dirigió a un grupo de personas sino más bien a toda una comunidad durante mucho tiempo en diferentes ocasiones».
Fue un admirador alumno de Raúl Alfonsín, que desde muy niño ya se encerraba en el baño a imitar sus discursos frente al espejo para ir entrenando esa futura oratoria.
«Carlitos ha sido un enamorado de su pueblo ejerciendo amor posesivo, celoso, cuida y sereno, siempre con la intención de enaltecer la identidad cultural guaraní, resplandecer el valor de su pueblo y posicionarlo como un eslabón fundamental en la historia correntina y más aún, Argentina, como bien explicaba él».
«Para mí no solo ha sido un gran dirigente escuela de toda la costa del Uruguay y del Paraná, sino que ha sido tal vez el último gran caudillo, el rebelde, el que nunca se doblegaba, el que nunca se callaba pese a las políticas de turno, era indomable pero siempre con el objetivo de defender a su pueblito de La Cruz».
«Fue un Quijote aventurero que, en su viaje de soñador, encontró a su Dulcinea del Toboso, llamada Pampi. Cuánto se quisieron, ¡cuánto amor! Cuenta la leyenda correntina que cuando el casal enamorado del chajá pierde a uno de sus miembros, el otro, vencido por la tristeza, emprende al poco tiempo el mismo destino. Y así fue. La leyenda, una vez más, se cumplió».
«Querido Carlitos serás recordado siempre como un hombre guía, apasionado de tu profesión política con valores muy marcados, con estilo propio, con un enorme humanismo y un corazón valiente entregado al bienestar de tu gente, un fiel protector de tu pueblo querido llamado La Cruz”.


Gentileza: Walter Disanti – periodista



