«Queremos una Iglesia más cercana a la gente y a sus realidades»

CORRIENTES. El arzobispo de Corrientes, José Adolfo Larregain, detalló a época los principales ejes que marcarán el trabajo pastoral durante 2026. Evangelización, oración, misión sinodal y formación de agentes pastorales figuran entre las prioridades para la Arquidiócesis.

Marzo es el mes en el que el año se pone en marcha. Con el inicio del ciclo lectivo, la plena reactivación de las reparticiones públicas y el regreso a la rutina tras el receso estival, distintos ámbitos comienzan formalmente sus agendas.

La Iglesia también vive este tiempo como el punto de partida de un nuevo ciclo de trabajo. En ese marco, la Arquidiócesis de Corrientes abrió oficialmente su año pastoral 2026 con una celebración realizada días atrás en la basílica de Itatí, donde el arzobispo José Adolfo Larregain encabezó el oficio religioso que convocó a sacerdotes, consagrados y fieles de distintos puntos de la provincia.

Tras ello, y en plena cuaresma, el prelado dialogó con diario época y explicó cuáles serán los ejes que orientarán la acción pastoral durante los próximos meses. En su análisis, Larregain planteó que el desafío central es consolidar una Iglesia más cercana a la gente, capaz de salir al encuentro de las realidades sociales actuales.

Uno de los pilares del trabajo pastoral será profundizar el concepto de «Iglesia en salida», una idea que, según explicó el arzobispo, responde al llamado formulado por el papa Francisco para que la Iglesia no se repliegue en sus estructuras internas.

«Queremos una Iglesia en salida, enfocarnos en una Iglesia que no se quede en la comodidad de sus estructuras, sino que se abra al encuentro, especialmente con las periferias y con los hermanos más necesitados», expresó.

En ese sentido, remarcó que la misión evangelizadora debe estar marcada por la cercanía con las personas y sus problemas cotidianos. «Este enfoque implica salir al encuentro de la gente en sus realidades concretas, tocar sus heridas y anunciar el Evangelio con cercanía y compromiso», señaló.

Otro de los ejes pastorales planteados para 2026 será fortalecer la vida espiritual de las comunidades, con especial énfasis en la oración y el encuentro personal con Dios.

Para Larregain, toda acción pastoral necesita apoyarse en una profunda vida espiritual para evitar caer en un activismo que termine vaciando de sentido la tarea evangelizadora.

«La pastoral debe estar siempre alimentada por la oración y el encuentro personal con Jesús.

Por eso este año queremos invitar a los fieles a subir al monte espiritual, es decir, profundizar en la vida de oración y en el encuentro con Dios», explicó.

El prelado utilizó una imagen bíblica para ilustrar esta idea, al recordar el episodio de la Transfiguración en el monte Tabor. Según indicó, ese momento fortaleció a los discípulos antes de enfrentar el camino hacia Jerusalén y la cruz.

«Así como los discípulos en el monte Tabor fueron fortalecidos para afrontar el camino que les esperaba, también nosotros necesitamos esa experiencia espiritual que nos sostenga en los momentos de dificultad y de prueba», afirmó.

En paralelo, la Iglesia correntina buscará reforzar su tarea evangelizadora frente a los desafíos del contexto actual. Para Larregain, la sociedad contemporánea presenta nuevas dificultades que requieren respuestas pastorales renovadas.

Entre esos desafíos mencionó la indiferencia religiosa, las pobrezas espirituales, el materialismo y distintas formas de sincretismo que conviven en la vida cotidiana.

«Hoy nos enfrentamos con muchos retos. Debemos estar atentos y hacer frente a esos desafíos con la fuerza que viene de Dios, confiando en su gracia», sostuvo el arzobispo, al citar el mensaje del apóstol San Pablo sobre la confianza en la acción divina.

Otro punto central será continuar profundizando el camino de la misión sinodal impulsado por la Iglesia universal. Este proceso, iniciado durante el pontificado del papa Francisco propone una Iglesia que camine unida, escuchando a todos sus miembros y fortaleciendo la participación de las comunidades.

Larregain indicó que este año será una oportunidad para renovar ese espíritu misionero y comunitario.

«Es un tiempo para renovar el deseo de ser una Iglesia misionera y sinodal. La misión debe ser inclusiva, cercana, llena de compasión y de misericordia», expresó.

Además, remarcó que la participación activa de los fieles laicos y de los distintos agentes pastorales será clave para afrontar los desafíos actuales. En esa línea, otro de los objetivos para este ciclo será profundizar la formación y el acompañamiento de quienes trabajan en las distintas áreas de la pastoral.

«Este año debe ser un tiempo especial de formación para todos. Tenemos que darle importancia a los recursos espirituales y formativos necesarios para afrontar los desafíos pastorales con renovado fervor y dedicación», explicó.

Al referirse al espíritu con el que la Iglesia correntina encara este nuevo ciclo, Larregain señaló dos premisas que marcarán el camino pastoral: la gratitud y la esperanza.

Según expresó, el inicio del año es una oportunidad para agradecer lo vivido, pero también para mirar hacia el futuro con confianza.

«Hemos comenzado el año con un agradecimiento por todo lo vivido, pero también mirando el futuro con esperanza. Queremos ser una Iglesia agradecida que confía en lo que Dios está haciendo y seguirá haciendo», afirmó.

Finalmente, el pastor destacó el lugar central que ocupa la devoción mariana en la vida religiosa del pueblo correntino y adelantó que el año pastoral estará puesto bajo la protección de la Virgen de Itatí.

En ese sentido, invitó a los fieles a mirar el ejemplo de María como modelo de fe y confianza. «Queremos poner el año pastoral bajo el manto de la Virgen de Itatí. Como María, aprender a caminar con los demás, escuchar y confiar en los planes de Dios», concluyó.

Pidió cuidar los derechos laborales y rezar por la paz

En el marco de la entrevista con diario época por el inicio del año pastoral de la Arquidiócesis de Corrientes, el arzobispo José Adolfo Larregain también se refirió a algunos de los temas que atraviesan la agenda social y política actual, tanto en el país como a nivel internacional.

El prelado abordó, por un lado, el impacto de la reciente reforma laboral aprobada en Argentina y, por otro, el conflicto bélico que se desarrolla en Irán, sobre el cual convocó a la comunidad a intensificar las oraciones por la paz.

Respecto de la nueva legislación laboral, Larregain sostuvo que es necesario analizar cualquier modificación normativa teniendo siempre como prioridad la protección de los trabajadores y, en particular, de aquellos que se encuentran en situaciones más vulnerables.

«Con relación a la ley de reforma laboral es importante reflexionar sobre los derechos de los trabajadores. Estas modificaciones deben procurar un equilibrio que promueva el bienestar de los trabajadores, especialmente los más vulnerables, sin despojarlos de sus derechos fundamentales», consideró

En ese sentido, remarcó que desde la Iglesia se sostiene históricamente la defensa del trabajo digno como uno de los pilares fundamentales de la justicia social.

«Como Iglesia debemos abogar por un trabajo digno y justo para todos, especialmente en estos tiempos donde las reformas pueden afectar a quienes se encuentran en situaciones más precarias», enfatizó.

El Arzobispo también manifestó su preocupación por el contexto económico que atraviesa el país, marcado por el cierre de comercios y empresas, lo que deriva en la pérdida de puestos laborales.

«Es preocupante el cierre de comercios, de empresas, la gente que queda sin trabajo. ¿Qué va a hacer toda esa gente? Es una situación complicada», cuestionó.

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