A 32 años de su muerte, recuerdan al mercedeño Lucio “Metralleta” López, gloria y tragedia del boxeo correntino

MERCEDES. El 28 de marzo de 1994, la noticia de la muerte de Lucio “Metralleta” López sacudió al mundo del boxeo. El púgil mercedeño, uno de los máximos referentes del deporte correntino, fue asesinado en un episodio familiar que marcó un final tan doloroso como inesperado para un hombre que supo codearse con la élite mundial.
Este 28 de marzo se cumple un nuevo aniversario de la muerte de Lucio “Metralleta” López, el boxeador mercedeño que dejó una huella imborrable en la historia del deporte correntino y argentino. Su trágico final, ocurrido en 1994, sorprendió y conmocionó a los seguidores del boxeo, no solo por la forma violenta en que perdió la vida, sino porque se trataba de un hombre que había sabido ganarse un lugar entre los grandes de la categoría gallo a nivel internacional.
Según se conoció en aquel momento, López fue asesinado de una puñalada en medio de una reyerta familiar, en un hecho que tuvo como agresor al hermano de su pareja. Así terminaba, en oscuras y dolorosas circunstancias, la vida de un peleador que había conocido la gloria arriba del ring, pero que fuera de él también atravesó una existencia marcada por golpes duros y un progresivo declive personal.
Más allá de aquella tragedia, el nombre de “Metralleta” López permanece grabado por sus méritos deportivos. Hasta hoy, sigue siendo el único boxeador correntino que peleó en dos oportunidades por un título mundial de la categoría gallo del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), una marca que todavía lo distingue como uno de los máximos exponentes del boxeo provincial.
Dueño de un estilo aguerrido, valiente y frontal, López era un púgil que combinaba coraje, resistencia y una pegada demoledora. Podía medirse con rivales técnicos y también plantarse en peleas ásperas, de choque permanente, sin retroceder jamás. Su bravura llegó a convertirlo en un boxeador respetado, admirado y temido.
Uno de los capítulos más recordados de su carrera fue su pelea por el título mundial ante el colombiano Happy Lora, el 30 de abril de 1988, en la Plaza de Toros de Cartagena. Aquella noche, el mercedeño estremeció al campeón cuando logró derribarlo en el segundo round con un derechazo tremendo que hizo soñar a todo Corrientes. Sin embargo, Lora logró recomponerse y, apelando a toda su experiencia, terminó imponiéndose en una dura batalla.
La gran actuación de López en Colombia le valió una nueva oportunidad mundialista. Así, en marzo de 1989, volvió a pelear por la corona gallo del CMB, esta vez frente al mexicano Raúl “Jíbaro” Pérez, quien lo derrotó por puntos en un combate muy duro y sangriento. Para muchos, esa pelea marcó el inicio de la etapa final de su carrera, en la que lentamente comenzó a alejarse del primer plano.
A lo largo de su trayectoria, “Metralleta” enfrentó a figuras de renombre y protagonizó combates memorables. Entre sus rivales más destacados aparecen el salteño Rubén Condorí, con quien mantuvo duelos inolvidables, además de los mexicanos Juan José “Dinamita” Estrada y Jorge “Sanguinario” Ramírez, a quienes el propio boxeador reconocía entre los adversarios más exigentes que le tocaron.
Uno de los triunfos más resonantes de su carrera fue la victoria ante su ídolo, Gustavo Ballas, a quien venció por nocaut técnico en el quinto round en el Luna Park, un logro que quedó grabado entre las grandes noches del boxeo correntino.
Lucio López conocía como pocos la crudeza del ambiente boxístico. Solía repetir una frase que con el tiempo adquirió un tono casi profético: “El boxeo te brinda muchas cosas buenas, hoy te brinda gloria y esplendor y si por ahí tenés la mala suerte de perder varias peleas, chau, olvidate, esto es así.” En esas palabras parecía resumirse no solo su mirada sobre el deporte, sino también el recorrido de su propia vida.
A 32 años de su muerte, el recuerdo de Lucio “Metralleta” López sigue vigente en Mercedes y en toda Corrientes. Su nombre permanece asociado a una época en la que el boxeo provincial supo codearse con la élite del mundo, llevando bien alto el prestigio de los puños criollos. Con luces y sombras, con gloria y tragedia, su historia continúa siendo la de un ídolo popular que dejó una marca imborrable.
Fuente: Impacto Corrientes
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