Santo Tomé se rindió ante el relato de los Héroes de Prefectura en Malvinas

SANTO TOMÉ (CORRIENTES). La emoción profunda y el respeto unánime marcaron las dos jornadas de visitas de los veteranos de la Prefectura Naval Argentina a esta localidad. El Prefecto Mayor (VGM) Osvaldo Aguirre, junto a los suboficiales retirados y también Veteranos de la Guerra de Malvinas (VGM), Marcirio Oscar de los Santos y José Raúl Ibañez, protagonistas del bautismo de fuego de la fuerza en 1982, recorrieron establecimientos educativos e instituciones para transmitir vivencias directas del conflicto bélico a estudiantes, docentes, autoridades y vecinos. El suboficial Ibáñez por la destacada acción antes mencionada, recibió la Cruz al Heroico Valor en Combate, la máxima condecoración militar de la República Argentina.

El «fervor malvinero» de Corrientes

Durante una entrevista exclusiva ya al finalizar su presencia en esta ciudad, Osvaldo Aguirre —de origen correntino pero residente en Buenos Aires— confesó sentirse conmovido por la calidez del recibimiento. «Nunca pensamos, aun siendo hombres curtidos en armas de guerra, vivir momentos tan emotivos que nos llenan el alma», afirmó quebrado por las lágrimas. El oficial superior enfatizó la particular identidad de la provincia frente a la causa nacional: «En Corrientes la patria se siente, se respira Malvinas». Como parte de las actividades oficiales, la comitiva, acompañada por el intendente local, colocó una ofrenda floral en el monumento a los caídos oriundos de Santo Tomé en la gesta de 1982.

La salud mental y el drama del suicidio

El punto más álgido del testimonio de Aguirre rondó las profundas secuelas psicológicas que padecen los excombatientes, tras revelar el reciente suicidio de uno de los camaradas más antiguos de la fuerza debido a crisis personales no contenidas.

«La guerra es sufrimiento, terror y miedo; internamente ese dolor nunca va a desaparecer», explicó el prefecto, quien además visibilizó la necesidad de recurrir a expertos en estrés postraumático y neurosis de guerra.

Aguirre remarcó que el entorno familiar es el primer eslabón de contención, pero advirtió que los centros de veteranos y las fuerzas de seguridad deben «tomar el toro por las astas» para detectar a tiempo las señales de alerta, tales como el aislamiento o la resistencia a hablar del conflicto. En ese sentido, destacó la labor actual de la Prefectura Naval mediante un centro de sanidad que agiliza la atención psicológica directa para los afectados.

Un legado que sigue vivo

La delegación de oficiales y suboficiales concluyó su itinerario tras mantener reuniones con el centro de ex combatientes local y miembros de las Fuerzas Armadas. Al despedirse de Santo Tomé, Aguirre valoró el rol de los medios de comunicación para divulgar la historia y agradeció el gesto de niños de apenas siete u ocho años que se acercaron a pedirles fotografías. «Estos reconocimientos son caricias para el alma y nos ayudan a sanar», concluyó conmovido.

Fuente: Digital Santo Tomé

 

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