ALVEAR. Un importante operativo de seguridad mantiene en vilo a las fuerzas federales y provinciales en las riberas del río Uruguay, ante lo que se presume es una nueva modalidad de abigeato transnacional. Delincuentes armados, presuntamente procedentes de la costa de la República Federativa de Brasil, cruzaron en embarcaciones a territorio argentino para faenar hacienda y debieron escapar dejando los animales abandonados tras verse cercados por las patrullas.
Prefectura y la Policía de Corrientes desplegaron patrullajes fluviales tras denuncias de vecinos. Encontraron dos reses muertas y cápsulas calibre 38 en la costa del río Uruguay. Interviene la fiscalía rural de Santo Tomé.
La seguidilla de alertas se inició alrededor de las 19:20 horas de este martes, cuando un vecino de apellido Gil Márquez notificó a la Prefectura Naval de Alvear sobre movimientos extraños en el agua. El denunciante divisó dos botes con motor que navegaban en dirección a la costa argentina, tocando tierra a la altura del Rancho Herrera, en el sector conocido como Puerto Suárez.
Detonaciones y patrullaje nocturno
De forma inmediata, la Prefectura movilizó dos patrullas fluviales hacia las coordenadas indicadas. Al arribar al rancho, un empleado rural confirmó a los uniformados que minutos antes se habían escuchado fuertes detonaciones de armas de fuego provenientes de la maleza ribereña. Pese a un primer rastrillaje a oscuras, no se lograron detectar sospechosos en esa instancia.
La tensión se reavivó cerca de las 22:00 horas. Mario Fleitas, peón de la Estancia San Luis, reportó telefónicamente haber oído nuevos disparos en la zona del kilómetro 729.6 del río Uruguay, en el denominado Puerto Natural Suárez. El aviso activó un segundo despliegue coordinado entre el personal de Prefectura y los oficiales de la Unidad del Alto Río Uruguay de la Policía de Corrientes.
El hallazgo: vacas muertas y casquillos 38
El quiebre de la investigación se produjo a la 01:00 de la madrugada durante una inspección minuciosa a pie por la línea de la costa. Las autoridades se entrevistaron en el lugar con un poblador de nombre Martín Basso, quien radicó el hallazgo de dos reses de gran tamaño ya sacrificadas por los delincuentes, listas para ser faenadas o cargadas de forma clandestina.
En el mismo perímetro donde yacían los animales, los peritos recolectaron dos casquillos servidos de munición calibre .38, elementos que coinciden con los estruendos denunciados por los puesteros y que constatan el uso de armas de puño de grueso calibre para neutralizar al ganado.
Dada la tipología del delito, tomó intervención inmediata la Unidad Fiscal de Investigación Rural y Ambiental (UFIRA) de Santo Tomé, bajo la dirección del Dr. Facundo Cabral. El magistrado ordenó el secuestro preventivo de las cápsulas y dispuso que las actuaciones e inspecciones queden a cargo de la Unidad Especial de Seguridad Rural y Ecológica de la Policía de Corrientes para intentar establecer la propiedad de las reses y reforzar la vigilancia en una frontera fluvial cada vez más codiciada por las bandas de cuatreros.
Fuente: Medios Digitales



