SANTO TOME. Un escándalo de proporciones institucionales e impensadas sacude los cimientos del fútbol en Santo Tomé. El presidente de la Liga Santotomeña de Fútbol, Maximiliano Silva, quedó en el centro de una grave denuncia pública y administrativa tras viralizarse en redes sociales copias de su Documento Nacional de Identidad (DNI), el cual habría sido presuntamente adulterado con el objetivo de habilitarlo legalmente para competir en el torneo de la Asociación de Veteranos de Fútbol.
La filtración de documentos que exponen el presunto cambio en el año de nacimiento de Maximiliano Silva desató el repudio de los clubes. Exigen su expulsión inmediata de la Liga y de la Asociación de Veteranos.
La polémica estalló formalmente este miércoles por la noche durante la reunión semanal de la entidad de veteranos, presidida por José Ríos. En la convocatoria se presentó documentación que probaría que Silva nació en el año 1991, pero habría modificado su documento para figurar como nacido en 1990. Esta maniobra le permitió falsificar la edad mínima de 35 años requerida para debutar en 2025 dentro de la categoría Sub-35 con la camiseta del Club América, cuando en realidad tenía 34 años.
Los delegados de los clubes manifestaron su indignación al revelar que este miércoles por la noche apareció un boletín de la Asociación de Veteranos donde expresa que con fecha de Junio de 2025, aparece su nombre dentro de los jugadores sancionados, lo que sería un elemento probatorio contundente que Silva participó del torneo del año pasado supuestamente con la edad de 34 años.
Con la aparición de las nuevas pruebas y el traspaso del dirigente al Club Lanús para la presente temporada, el expediente fue girado nuevamente al tribunal bajo la exigencia unánime de una sanción ejemplificadora y la expulsión definitiva de los registros.
El frente judicial y deportivo agrava la ya debilitada gestión de Silva al frente de la Liga Santotomeña, donde asumió tras ganar la reelección en diciembre de 2025 por la diferencia de un solo voto. Los dirigentes opositores critican su conducción por supuestos manejos arbitrarios. El clima de tensión escaló el pasado fin de semana en el estadio «27 de Agosto» cuando el partido entre Barcelona y Atlético se suspendió por cinco minutos por falta de balones de repuesto, lo que generó insultos desde las tribunas y una posterior amenaza de Silva de iniciar demandas penales contra los hinchas y usuarios de redes sociales.
Asimismo, se lo acusa de presionar de oficio al Club Genaro Berón de Astrada para que proteste los puntos del partido perdido ante Independiente. El argumento esgrimido por el presidente es que el jugador rival, Sebastián Ávalos, ejerce como presidente bajo licencia de su club y no estaría habilitado para jugar en Primera División, una interpretación reglamentaria forzada que los clubes califican como otra maniobra persecutoria en medio de la crisis.



