SANTO TOMÉ. Un nuevo y escandaloso capítulo sacude por estas horas al convulsionado ámbito del fútbol santotomeño. El presidente de la Liga Santotomeña de Fútbol, Maximiliano Silva, deslizó la posibilidad concreta de aplicar multas económicas a los capitanes de los clubes San Martín y Juventud, luego de que ambos futbolistas se acercaran el pasado sábado a la tribuna para reclamarle formalmente que no se podía iniciar el partido de Primera División debido al paupérrimo estado del único balón disponible. La intención punitiva del titular de la entidad generó un inmediato clima de tensión y el rechazo unánime de los delegados, quienes tildaron la medida de antirreglamentaria.
Los capitanes de San Martín y Juventud debieron suspender momentáneamente el inicio del cotejo el sábado porque el único balón disponible «era peor que una vejiga». El presidente de la Liga, Maximiliano Silva, se molestó por el reclamo público en la tribuna y propuso sanciones financieras, generando el inmediato rechazo de los clubes.
El insólito episodio se registró durante la tarde del sábado en la antesala del cruce correspondiente a la 11ª fecha del torneo oficial. Al momento del sorteo protocolar, el árbitro asignado, José Ríos, convocó a los capitanes al centro del campo para dar las recomendaciones habituales. Fue en ese instante cuando los deportistas constataron con asombro que la única pelota provista por la organización no reunía las condiciones mínimas para la alta competencia; según describió posteriormente uno de los protagonistas de la cancha, el esférico «era peor que una vejiga» y estaba completamente inutilizable.
Al percatarse de que el presidente Silva y el vicepresidente Ramón Urbieta presenciaban el espectáculo desde una de las gradas, los capitanes decidieron aproximarse para exigir balones aptos. Lejos de tomar el reclamo de manera constructiva, la actitud de los futbolistas causó un evidente malhumor en el mandatario liguista, quien argumentó de forma insólita que la provisión de los útiles deportivos correspondía a la terna arbitral. El conflicto de fondo expone una controvertida directiva previa de la Liga, mediante la cual pretendían obligar de manera informal a los clubes a suministrar sus propias pelotas en cada fecha. Finalmente, el partido pudo comenzar gracias a la intervención solidaria del presidente del Club Berón de Astrada, Daniel Silva, quien aportó un balón propio desde el exterior.
Tensión en la reunión de delegados
La polémica se trasladó con fuerza a la habitual reunión de los días martes en la sede liguista, una jornada donde los dirigentes reconocieron que «el horno no estaba para bollos» debido a múltiples conflictos institucionales latentes. Durante el debate, Maximiliano Silva colocó formalmente sobre la mesa el reclamo del fin de semana y planteó la opción de sancionar económicamente a los dos capitanes por la exposición pública, al tiempo que colocó bajo la lupa el desempeño del árbitro José Ríos por permitir el acercamiento de los jugadores a la tribuna.
La postura oficial del presidente encontró una resistencia inmediata y categórica. El delegado del Club San Martín, Lucas Cabral, manifestó su total disconformidad y advirtió con firmeza que la aplicación de multas de este tipo no se encuentra contemplada en ningún apartado del reglamento vigente de la institución. Cabral ratificó de manera taxativa ante el Consejo Directivo que la obligación de garantizar las pelotas oficiales para el normal desarrollo de los campeonatos programados recae de forma pura, única y exclusiva sobre la Liga Santotomeña de Fútbol, catalogando como «ridículo» cualquier intento de trasladar esa responsabilidad financiera o logística a las plantillas de los clubes locales.



