CORRIENTES. La Dirección Provincial de Recursos Naturales dispuso una veda pesquera extraordinaria por tiempo determinado en un tramo estratégico del río Paraná. El motivo de la restricción es la inusual y masiva concentración de dorados y sábalos detectada entre los kilómetros 1109 y 1150 del viaducto, un fenómeno que los especialistas vinculan directamente con el desove y los ciclos migratorios de reproducción de las especies.
La prohibición rige por la presencia masiva de cardúmenes en plena etapa de reproducción. Inspectores de Fauna utilizan visores térmicos y binoculares para evitar que los infractores arrojen los peces al agua al ser descubiertos.
Para proteger la fauna en este momento crítico, las autoridades lanzaron un fuerte operativo de fiscalización con severas multas económicas y administrativas destinadas a quienes violen la prohibición.
El costo de la infracción: Sanciones acumulativas
Según detallaron las autoridades provinciales, la normativa vigente contempla castigos rigurosos. El solo hecho de pescar en la zona restringida conlleva una penalización equivalente al valor de 500 litros de combustible y una suspensión inmediata de seis meses de la licencia.
Sin embargo, el impacto económico se vuelve drástico si se hallan piezas a bordo. El inspector de Fauna, Diego Ruiz Díaz, confirmó a medios locales que la tenencia de especies protegidas tiene un valor fijo por unidad: “Un dorado sobre la lancha vale un millón de pesos de multa. Si tenés dos ejemplares, la sanción asciende a $2 millones, y si son tres, llega a $3 millones”, precisó el funcionario. Esta misma tarifa penal de un millón de pesos se aplica de forma unificada para el dorado, el surubí y el manguruyú.
Consecuencias a largo plazo y tecnología de control
El castigo para los pescadores furtivos va más allá de la pérdida económica. Aquellos que sean descubiertos en infracción quedarán registrados mediante un acta oficial que les bloqueará de manera permanente la posibilidad de tramitar nuevos permisos de pesca en el futuro.
Ante la rigurosidad de los controles, los inspectores relataron que se volvieron comunes los intentos de descarte rápido por parte de los tripulantes al notar la aproximación de las lanchas oficiales. “Muchos intentan tirar los peces de vuelta al agua, pero el animal flota y nosotros estamos preparados. Contamos con visores térmicos para los operativos nocturnos y binoculares de alta precisión de día”, advirtió Ruiz Díaz.
Con información de EL LITORAL



