SANTO TOMÉ (16 de septiembre de 2026). La Liga Santotomeña de Fútbol sumó este martes un capítulo negro a su ya convulsionada realidad. Sobre el cierre de la reunión habitual del Consejo Directivo, el presidente de la entidad, Maximiliano Silva, presentó una nota solicitando una licencia por tres meses. Aunque argumentó razones de agotamiento, estrés y problemas personales y laborales, el pedido llega en el peor momento de una gestión acorralada por los escándalos. Subyacen serias dudas sobre la licencia solicitada y hay quienes sostienen que es una mera maniobra de distracción y calmar las aguas.
Maximiliano Silva alegó «estrés y problemas personales» para alejarse por tres meses. Detrás de su salida asoman sanciones por falsificación de documento, multas insólitas y una denuncia ante la Justicia.
Tras conocerse la nota, el vicepresidente primero, Ramón Urbieta, le manifestó a Silva que «vaya a su casa a descansar y luego vuelva». Sin embargo, el resto de los delegados presentes optó por el silencio técnico. Fuertes críticas internas señalan esta actitud sumisa como el reflejo del desorden y el desconcierto que hoy gobiernan la institución madre del fútbol oficial santotomeño.
El detonante: Una suspensión por falsificar el DNI
La crisis institucional no es nueva, pero tocó fondo tras conocerse la suspensión por tres años que la Asociación de Veteranos de Fútbol le aplicó a Silva. El Tribunal de Penas determinó que el dirigente habría falsificado la edad en una fotocopia de su DNI para poder jugar de manera irregular en el Club América.
Lejos de acatar la sanción, Silva redobló la apuesta y presentó una denuncia penal contra los integrantes de dicho tribunal. En represalia y como medida de apoyo a sus jueces, la entidad de los veteranos decidió suspender la fecha del último fin de semana, desatando el enojo generalizado de los futbolistas locales.
Un historial de polémicas y «sistema recaudatorio»
A Silva se le cuestiona un manejo personalista de la Liga, caracterizado por un severo sistema de multas económicas dictadas a su propio criterio. Entre los hechos más insólitos de su gestión se destacan:
- La multa a Barcelona: El club fue sancionado con $80.000 por el solo hecho de no asistir a una misa en la Catedral Inmaculada Concepción por el aniversario de la Liga.
- La censura por las pelotas: Días atrás, los capitanes de San Martín y Juventud le pidieron a Silva mejores balones porque los de la cancha estaban inutilizables. El presidente se molestó tanto que amenazó con sancionar económicamente a los jugadores por el reclamo.
- Persecución en el fútbol infantil: En una reunión reciente, Silva se presentó escoltado por dirigentes aliados y expulsó directamente del recinto a Héctor Venialgo (miembro del Departamento de Fútbol Infantil), quien casualmente había sido uno de los jueces de veteranos que votó su suspensión de tres años.
¿Estrategia o salida definitiva?
Por cuestiones estatutarias, Ramón Urbieta debería asumir el interinato de la Liga durante el trimestre de ausencia. No obstante, en los pasillos del fútbol local nadie cree en el argumento del «estrés».
Para referentes del sector, este pedido de licencia de tres meses es una maniobra de distracción planificada por Silva para calmar el malestar de sus detractores, esperar que baje la espuma de los escándalos judiciales y luego retomar el sillón presidencial como si nada hubiera pasado.
A todo esto, se pudo establecer que Silva habría apuntado directamente al delegado del Club San Martín, Julio Cabral, de ser quien filtraría las informaciones a los medios de prensa de lo que bien sucediendo en el seno de la Liga Santotomeña de Fútbol.



