SANTO TOMÉ. En respuesta a un persistente y generalizado reclamo de la comunidad por la contaminación acústica, el Concejo Deliberante local sancionó una nueva ordenanza que endurece los controles sobre la circulación y permanencia de vehículos con modificaciones antirreglamentarias. La medida busca erradicar de forma definitiva los caños de escape adulterados o libres, apuntando a un ordenamiento integral del parque automotor de la ciudad.
El director del área, Pablo Verón, detalló los alcances de la flamante normativa municipal. El límite de tolerancia ambiental se fijó en 65 decibeles y los controles se profundizarán con apoyo de la Policía de Corrientes.
El director de Tránsito Municipal, Pablo Verón, destacó el consenso alcanzado entre todos los ediles de las diferentes comisiones para dotar al Ejecutivo de una herramienta jurídica más severa. «El punto fundamental es poder normalizar, de acuerdo con la ley, los dispositivos de seguridad que deben tener los vehículos. Esto no se limita solamente a las motos: alcanza a cualquier tipo de rodado que no cumpla con las normas o tenga un dispositivo fuera de regla», puntualizó el funcionario.
El cambio clave: control sobre vehículos estacionados
Al ser consultado sobre el principal diferencial de esta reglamentación respecto a los operativos tradicionales, Verón reveló un cambio operativo sustancial que facilitará la tarea de los inspectores en la vía pública:
Anteriormente, el municipio solo podía actuar deteniendo la marcha de los rodados en pleno movimiento, una práctica que muchas veces conllevaba situaciones de extrema peligrosidad. «Muchas veces estas personas pasan por encima de los operativos montados. El trabajo se vuelve difícil y riesgoso. Ahora, la ordenanza nos faculta a inspeccionar y labrar actas en cualquier vehículo estacionado en la vía pública que no cumpla con las normativas», diferenció el director.
De esta manera, si una motocicleta o automóvil con escape modificado, falta de luces o carencia de espejos retrovisores se encuentra aparcado en la calle, los agentes municipales podrán intervenir de inmediato, justificar la infracción y proceder al retiro del vehículo de la vía pública sin necesidad de esperar a que el conductor encienda el motor.
Salud pública y requisitos para circular
La ordenanza toma como base parámetros científicos de salud ambiental preexistentes en el municipio, los cuales fijan el umbral máximo de ruido permitido en 65 decibeles. Verón recordó que la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que cualquier exposición que supere los 75 decibeles comienza a registrar daños objetivos en el sistema auditivo y la salud neurológica de las personas, justificando la severidad de la norma en base a los disturbios recurrentes de madrugada.
Finalmente, el funcionario instó a los conductores a tomar conciencia y utilizar caños de escapes homologados y originales de fábrica para evitar costosas multas y secuestros. «Cualquier persona que tenga el seguro en condiciones, la cédula verde, su licencia habilitante y ningún dispositivo ilegal puede circular tranquilamente por Santo Tomé. Aquí se apunta estrictamente a lo que está fuera de la norma», concluyó, ratificando que las fiscalizaciones se realizarán de manera conjunta con la Policía de Corrientes para garantizar la efectividad y seguridad de los agentes de tránsito.
- Diseñar un recuadro explicativo con los documentos obligatorios que exige la Dirección de Tránsito para circular sin inconvenientes en los controles.
- Redactar un párrafo complementario sobre cómo se realizarán las mediciones de sonido (decibelímetros) en la calle.









