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20-04-2021

OPINION

MIEDO Y ANGUSTIA: Por Arturo Beressi

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¡Oíd aquéllos inconscientes que aman la eterna cama de rígido cajón de madera y la negra y fría tierra de frazada! ¡Oíd aquéllos que dicen que no moriremos pues no existen ni virus ni pandemia, que son inventos de los gobiernos para tenernos presos, y por tanto aconsejan  abrir las bocas sin protección alguna, no lavarse las manos, y que bailen los pies en fiestas clandestinas! ¡Oíd aquéllos idiotas que quemaron sus barbijos frente a las cámaras! ¡Oíd todos aquellos que dejan sus casas cerradas para buscar abiertas vacaciones en playas contagiosas para volver con las valijas llenas de virus mortales que lentamente, sin retroceder, llevará a toda la familia bajo dos metros de tierra fría y tenebrosa!

Esta pandemia del Covid, si no se encuentran remedios eficientes para detenerla, acabará con la raza humana, de la etnia que sea, vivan donde vivan, como ya otras hicieran en tiempos antiguos a través de la historia. 

A decir verdad, después de casi dos años de lucha contra el Covid, nos sigue diezmando de muertes y contagios en todo el globo como el primer día, y ya alcanzamos en ese lapso, más de tres millones de muertos, y desgraciadamente hoy, abril del 2021, el maligno virus se ensanchó en rapidez de contagio y de tumbas abiertas. Digamos que se volvió imparable, sin que haya distancia, barbijo, alcohol ni remedio que lo detenga.

Con las vacunas que tenemos en circulación ocurre lo mismo que con los venenos para las cucarachas, hormigas y ratas, que comiendo la primera vez, muere solamente la generación que lo come, pero las siguientes ya tienen sus neuronas preparadas para rechazar tales sabrosos cebos.

Esa es nuestra desgracia: éste maldito Covid, a cada vacuna se muta y fortifica haciéndose inmune a ellas, las  que tardaron muchos meses en ser perfeccionadas y no están sirviendo, diríamos, para nada.

Te diré que hubo muchas pandemias en el mundo que hicieron desaparecer civilizaciones enteras, como la Viruela, el Sarampión, la Gripe Española, la Encefalitis Letárgica, la Peste Negra, el Sida, la Fiebre Amarilla, la Plaga de Justiniano, la Tercera Pandemia, el Polio, el Carbunclo, el Tifus, el Cólera etc., y con ésta actual, la humanidad podría desaparecer en cualquier momento, si no por completo, al menos una gran parte de ella. 

Esto ya ocurrió en el pasado, cuando después de las guerras florecían epidemias y pandemias, cambios climáticos, terremotos o erupciones volcánicas que arrasaron a civilizaciones enteras, antaño poderosas.

Ante éste panorama, nosotros estamos propensos a desaparecer, pues al paso que vamos, los contagios y muertos se centuplican, sin que ya haya campos o baldíos donde enterrar tantos difuntos.

Nuestras autoridades, Alberto Fernández o Kicillof, se equivocan y se contradicen a diario, pero jamás mienten para engañar como nos quieren hacer creer sus enemigos políticos, en concreto la Bulrich, Larreta y Macri, que aconsejan no cumplir ninguna medida sanitaria ni de protección mandando al pueblo a una muerte segura. 

Y las equivocaciones de que acusan a nuestro excelente Presidente Alberto Fernández y a sus Ministros, son errores que al luchar a ciegas para salvar de la muerte al pueblo argentino, se cometen por lógica al estar batallando desesperadamente contra una pandemia desconocida, que es primeriza, que cambia de comportamiento a cada minuto, que se esconde en los asintomáticos, y que se reproduce infinitamente.   

Las “mentiras” primerizas del Gobierno, recuerdo, fueron “que el virus jamás llegaría a nuestro país”, “que moría a los 26 grados de calor, y por ser verano de calores intensos estábamos salvados”, “que no mataría niños, solo a viejos”, “que el virus viviría apenas cuatro horas sobre una superficie lisa si no lograba entrar en un cuerpo humano”, “que cierren puertas y ventanas para que no entre el virus, y días después que las abran para que circule el aire“, “que ya llegaban en pocos días las vacunas que en casi dos años aún esperamos”, etc., que los despreciables de Cambiemos usan para desprestigiar a el excelente Gabinete de nuestro actual Presidente. La demanda mundial de vacunas es infernal. Jamás el Gobierno intuyó que llegó al país una pandemia que muta y se perfecciona volviéndose indestructible, sin importarle si hace frío o calor, ni la edad del infectado, y en el asfalto caliente detectaron virus con nueve días de vida, que flotaba en el aire y entraba al cuerpo por los ojos, por las orejas, por la nariz descubierta, lo que hacía inútil los barbijos que cerraban un orificio y dejaban libre cuatro.… ¿y cómo no equivocarse en las decisiones con las que el Gobierno batalló a ciegas en los primeros días contra tan maligno virus? 

A veces, hay más éxito en las equivocaciones visibles que en el triunfo de las soluciones ignoradas. 

Así, a los del Junto por el Cambio, les es más fácil y cómodo oponerse a toda medida sanitaria con la excusa del desastre que acarreará el cierre de comercios y restaurantes, el aniquilamiento de la economía y la consecuente inflación incontrolable, y la negación de cumplir el aislamiento inteligente en la propia casa, en vez de DAR IDEAS O SOLUCIONES PARA QUE PODAMOS GANAR LA BATALLA. 

No tienen ninguna, por ser un hato de asnos. 

La lucha de ellos es a favor de la muerte rechazando cualquier medida sanitaria que nos dé vida. 

No tengo, pues, empacho ni vergüenza en decir que tengo mucho miedo y angustia de morir, de que mueran mis hijos o mis hermanos, mis nietas y sobrinos, mis vecinos, mis amigos, mis enfermeros y doctores, mis autoridades nacionales o municipales, en fin, que muera cualquier persona conocida o no, que todos queremos disfrutar de la vida, del sol y del aire que respiramos.

Hoy, 11-4-21, el maldito virus se llevó a Mauro Viale, un señor Periodista. “Réquiem in pace”.


Arturo Beresi

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