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18-06-2022

TERCERA GENERACIÓN DE MEDICOS CIRUJANOS

Entrevista: Martín Schneider, vivencias entre la medicina, el campo, su familia y el chamamé

SANTO TOME. Martin Schneider, es un joven médico santotomeño de 33 años que hace algunos años se fue de Santo Tomé para formarse en la profesión que supo ejercer su abuelo “Pino” Schneider y también su padre el Dr. “Tupy” Schneider. Luego de recibirse como médico clínico en la UNNE (Corrientes Capital) se trasladó a Buenos Aires para realizar su especialización de cirujano en el Hospital Naval “Pedro Mayo” de la Armada Argentina, donde además fue jefe e instructor de residentes y médico de planta. El parate de la pandemia lo hizo pensar en volver al pago y luego de pasar un año la ciudad de Victoria en Entre Ríos hoy esta sentando bases en su terruño natal ya como médico del Hospital “San Juan Bautista” y de una clínica privada. Además de la medicina, Martín no escondió su gusto por el campo y lo tradicional, ejecuta el acordeón y le encanta el chamamé, un hobby que lo acompañó a lo largo de su formación profesional, al punto de calificarlo como una terapia para quienes estudian o desarrollan esta actividad que requiere de mucha responsabilidad. También, al igual que su padre, dijo gustarle la política, aunque aclaró que no siente que todavía sea el momento. 


Se recibió a los 23 años y puso proa hacia Capital Federal para especializarse, la cual duraría unos cuatro años, pero al fin y al cabo fueron siete años. “Efectivamente, hace poco más de tres meses que estoy nuevamente sentando bases en mi pueblo Santo Tomé, tengo actualmente 33 años y estoy formando una nueva familia, siguiendo los pasos de mi abuelo y de mi papá. Hay que recordar además que yo tengo dos hermanas una es médica especialista en diagnóstico por imágenes, y otra que esta en camino de formarse también en esta profesión porque ya esta en tercer año de la Facultad de Medicina”, mencionó inicialmente. 

DE CORRIENTES A BUENOS AIRES

Dicho esto, Marín expresó que “inmediatamente, después de terminar la secundaria me fui a Corrientes Capital e ingresé a la Facultad de Medicina de la UNNE donde realicé mi dura y ardua carrera universitaria; tengo un gran recuerdo de Corrientes Capital; me llevó cinco años recibirme más un año de práctica, es decir a los 23 años yo ya estaba recibido y tomé la difícil decisión de irme a Buenos Aires a ver qué pasaba allá como todo correntino que quiere probar suerte, y después con el tiempo termina volviendo. La idea era adquirir experiencia, es una decisión de vida y la verdad que yo no conocía Buenos Aires y fue todo nuevo, pero me sirvió para crecer, formarme, instruirme, conocer, en fin, para hacer experiencia lejos del pago, lejos del cordón umbilical, lejos de toda zona de confort. La verdad que para entrar a Buenos Aires es realmente muy difícil, y a pesar de que me preparé y rendí muy bien, en un primer momento no lo logre porque ganarse un lugar allí requiere de un examen de elite, con un muy alto puntaje, por lo que posteriormente tomé la decisión de irme a Córdoba donde entre a trabajar en un Hospital durante un mes y volví a Buenos Aires porque tuve un llamado del Hospital Naval de la Armada Argentina, el Hospital Naval “Pedro Mayo” y terminé realizando mi formación en ese Hospital Militar – Civil. Quiero aclarar que todo esto solamente para poder hacer mi especialización de cirujano, porque acá en Corrientes uno se recibe de médico clínico y después debe hacer una especialización; mi paso por el Hospital Naval de Buenos Aires fue una experiencia hermosa que me llevó cuatro años, y después de hacer mi especialización fui elegido Jefe de Residentes y cuando terminé mi jefatura me eligieron de Instructor de Residentes por un año más, y cuando decidí irme me ofrecieron quedarme como Médico de Planta año que aproveché para hacer una subespecialidad en endoscopía digestiva, es decir, de cuatro años que me iba a llevar mi especialización se transformaron en siete, casi ocho años en el Hospital Naval que lo considero como mi casa”. 


LA PANDEMIA, DESICIONES POR TOMAR Y DIRECTO AL CAMPO

En otro tramo de la entrevista, Martín Schneider manifestó que “después vino la pandemia, estaba en Buenos Aires encerrado en un departamento y sentí como un llamado interno que me decía que tenía que tomar una decisión, que tenía que asentarme en algún lugar para formar mi familia a pesar de que yo ya estaba súper estable con mi señora actual que es Sol, e inmediatamente armé un bolsito, me subí a la camioneta, y por ser médico pude sortear todos los controles hasta llegar al campo de la familia acá en Santo Tomé, me fui a la estancia de mi abuelo donde me crie Estancia La Alejandra donde me quedé por un año y no había manera de que me traigan al pueblo. Yo no sé si estaba como saturado y tenía ganas de darme un tiempo para mí y fue buenísimo porque yo amo el campo, puedo decir que yo me crie en paraje Gómez Cué, estando en el campo tenía visitas fortuitas a Entre Ríos y mi señora quedó embarazada por lo que me tuve que ir a esa provincia donde estuve un año viviendo y trabajando como médico cirujano hasta que un día me desperté y dije este es un hermoso lugar, pero no es el mío”. 

A lo que agregó: “Por suerte y a pesar de su fuerte influencia jamás mi padre me ha condicionado para volver a Santo Tomé, todo lo contrario, siempre me mostraba las posibilidades que había en otros lados lo que me da una tranquilidad interna, me hace sentir con libertad de acción”, expuso. 

ELEGIR LA PROFESION

Ante la consulta de si ya tenía decidido qué iba a hacer cuando terminó el secundario, Martín contó: “Es un tema familiar que en la mesa de mi casa siempre se habló, pero también cuando asistíamos a lo de mis abuelos porque para mi abuelo no existía otra profesión que no sea la medicina, si le planteaba ser odontólogo, o veterinario que es algo que a mí me gusta mucho, me tiraba a matar, siempre me decía, vos siendo médico poder administrar tranquilamente el campo porque a vos solamente te gusta el caballo y la vaca, es decir, él no te dejaba pensar en otra cosa, todo lo contrario de mi papá que siempre fue más abierto, pero la verdad que yo desde que tengo uso de razón viví la medicina en mi casa, me crie con mis abuelos porque mi mamá tiene el Instituto de Inglés al lado y la sala de espera era el pasillo para entrar a la casa de mi abuelo que siempre estaba lleno de pacientes, él mismo siempre me mandaba a hablar con los pacientes, lo mismo que en la casa de mis padres donde el teléfono 420200 sonaba todo el tiempo, a cualquier hora, y yo era siempre el que atendía, por lo que me fue imposible elegir otra carrera que no fuera la medicina, pero es hermosa, súper interesante, y trae muchos beneficios. Unos meses antes de recibir mi título de médico tuve que venir a Santo Tomé porque mi abuelo ya estaba muy enfermo, estaba postrado, me hubiese gustado que él esté en mi graduación”, sostuvo un tanto emocionado.

¿PESA EL APELLIDO?

Ante la consulta si le pesa el apellido, Martín expresó: “No, yo siempre estuve preparado para esto, he buscado muchas fuentes de formación porque sabía que si no me formaba y no estaba preparado para lo que me esperaba iba a ser difícil de manejarlo, siempre supe quién soy , pero eso no quita que todos somos diferentes, y no nos podemos comparar entre Pino, Tupy, y Martín, somos personas totalmente diferentes, solamente trato de tomar sus consejos porque ambos son dignos de imitarlos aunque estoy lejos de llegar a ser lo que ellos lograron” enfatizó.

TERCERA GENERACION DE CIRUJANOS

La palabra cirugía es sinónimo de la familia Schneider y con Martín es la tercera generación en la familia. “La cirugía siempre me interesó y por eso fui tras esa especialización, y como subespecialidad estudié endoscopia digestiva y también hice ecografía que todavía no lo estoy practicando, pero que pienso ponerlo en práctica en un futuro cercano porque la medicina hoy en día sin la aparatología, sin algún método complementario que ayude a acercarnos al diagnóstico, lo de alta complejidad es primordial, y el paciente se siente mucho más tranquilo de esa manera, el paciente siempre confía mucho más en un médico que aplica lo nuevo, si bien es importante no perder las bases como el interrogatorio al paciente y el sentido común”, advirtió. 

AHORA EN SU PAGO

En cuanto a su vida profesional ahora en Santo Tomé, el joven profesional detalló: “En Santo Tomé empecé a trabajar en el Hospital, en la Clínica, y el trabajo del médico es de lunes a lunes, no tenemos horario, no podemos manejar con total tranquilidad el tiempo, ni en vacaciones, porque la ética y la moral del médico así lo requiere. Todos los lunes bien temprano me voy al Hospital donde por suerte tengo un buen caudal de pacientes, desde el ingreso al Hospital la verdad que toda la gente me trató de manera súper amable, me recibieron muy bien, me encanta ver cómo se labura en equipo acá y valoro eso porque el éxito personal no existe, siempre debe haber un equipo detrás, y eso en los hospitales no es fácil conseguirlo, sobre todo en un Hospital público como éste, que es un Hospital zonal, de derivación, donde se maneja muchos pacientes, pero puedo afirmar que acá se labura con una calidad que se puede comparar tranquilamente con cualquier Hospital de Buenos Aires, el “San Juan Bautista” a pesar de todas sus limitaciones es un Hospital de excelencia, realmente en Santo Tomé hay una muy buena medicina, sobre todo en lo quirúrgico”, aseguró. 

ALGUNOS HOBBIES

Saliendo de lo profesional, Martín Schneider adoptó a lo largo de estos años algunos hobbies como el acordeón y recordó cómo se inició tocando ese instrumento. En medio de un clima un tanto ya distendido y algunas risas de por medio, dijo que “el chamamé es como mi religión, porque no estoy seguro de ser tan católico como chamamecero, porque al chamamé lo escucho, me interesa, y lo leo a diario, aunque no puedo decir que toco bien porque los músicos que hay en Santo Tomé son de muy alto nivel, pero la verdad que me encanta. Recuerdo que cuando estaba terminando la secundaria un señor que cortaba el pasto en la casa de la madre de un amigo me comentó que tocaba el acordeón, y se me ocurrió aprender a tocar ese curioso instrumento, tenía 16, 17 años, con seguridad que en mi casa eso no cayó nada bien (risas), porque ya tenía que irme a estudiar, estoy completamente seguro que a mis viejos le habrá agarrado un miedo interno de que yo les saliera músico en vez de médico… averigüé dónde vivía este señor y fui a su casa golpeé su puerta y salió este señor que es don Heracleo Ríos, un pescador, gran persona, gran consejero, me dijo que no me iba a poder enseñar pero me sugirió que practique con su hijo Josecito Ríos quien en ese momento tenía 11 años quien sacó un acordeón, y con esa edad tuvo su nuevo alumno, todos los días iba, y hasta el día de hoy mantengo una relación hermosa con esa gente, José es un gran amigo, una gran persona, fue una hermosa experiencia”, recuerda entre risas. 

ENTRE LOS LIBROS, LA GUITARRA Y EL ACORDEÓN

En relación a esa costumbre de los estudiantes universitarios de tener ese hobby de la música, principalmente del folclore, Schneider resaltó: “Lo que pasa es que la música es una actividad tan linda, ayuda un montón para salirse un poco de estar pensando todo el día en la medicina, para mí es una terapia, es salir un poco de la rutina diaria, de descansar un poco la mente porque son muchas decisiones la que nosotros como médico tenemos que tomar durante el día, algunas muy importantes, yo como médico aconsejo practicar música como actividad paralela, siempre es bueno divertirse un poco. Algo que siempre llevé a todos lados fue el acordeón hasta al Hospital lo llevaba, siempre la tengo en mi camioneta, el chamamé llevó a interesarme por la lectura porque quería saber más sobre el tema, y la lectura fue una de las cosas que siempre me inculcaron mis abuelos, leo literatura en general, últimamente me he interesado mucho sobre la historia de Corrientes”, comentó. 

LA POLITICA, OTRA HERENCIA FAMILIAR

 Una de las pasiones de la familia Schneider siempre fue la política, empezando por Pino y luego por Tupy. ¿Te gusta la política? Fue la siguiente pregunta formulada y al respecto manifestó: “Me gusta la política, en mi casa siempre se habla de política, y es algo que desde chico lo tuve que escuchar, pero no es algo fácil, hay que hablar con propiedad del tema, hay que ser pensante y no hablar por hablar, hay que saber escuchar todas las campanas para formar una opinión, y si bien siento que no es mi momento para involucrarme en la política, me gusta, y en algún momento me voy a meter, pero antes voy a tratar de conocer más, prepararme, porque para involucrarse hay que hacerlo seriamente, a conciencia, para utilidad de la gente, pero yo recién estoy sentando mis bases en Santo Tomé, recién me estoy acomodando, paralelamente estoy viajando mucho a La Cruz, a Alvear, pero si se da para más adelante lo analizaré con detenimiento” aseveró. 

POSTURAS DIFERENTES

En esta misma línea dijo que “de política hablamos mucho con mi papá, pero siempre nos terminamos peleando, llega a surgir unas discusiones violentas, al límite”, cuenta entre risas y luego añade, “entonces, tratan de separarnos, uno de un lado y el otro en la otra punta porque tenemos siempre opiniones que no coinciden, y porque mi padre toma la política con demasiada pasión, se frustra mucho por ciertas cosas que pasan, pero si hay algo que tengo que reconocer de él es que es un hombre de ideas, ha hecho un montón, y se supo ganar el respeto”, enfatizó. 

SIGUEN EL CAMINO DE LA MEDICINA

También habló de sus hermanas como Magdalena que es otra profesional médica de la familia. “Magdalena es especialista en diagnóstico por imágenes. Ella estudió en la Fundación Barceló en Buenos Aires, hizo toda su formación en Buenos Aires, es una profesional ejemplar, y es un eslabón extremadamente útil en el Hospital. Mientras tanto Clarita también esta estudiando medicina, aunque no sabemos todavía cuál va a ser su especialidad, pero con toda seguridad que ya lo tiene decidido, le esta yendo muy bien”, afirmó. 

UTIL A LA SOCIEDAD

Para finalizar agregó: “Insto a todos los profesionales a la formación continua, a estar preparados, a ser útil a la sociedad; yo particularmente apunto a eso, a seguir creciendo como médico, el resto que me sorprenda la vida. En mi casa siempre se discutía mucho eso de los objetivos que uno se pone y desde ya que en Santo Tomé tengo un montón, pero tiene que ser en el momento indicado y solamente lo aceptaré si entiendo que voy a ser útil”.

MEDICINA, EL CAMPO Y EL DEPORTE

Su otra pasión después de la medicina es el campo. “Mientras tanto, voy a seguir con la medicina que es lo mío, con el campo, con el chamamé, con el deporte porque practico fútbol. el tenis, el paddle; formo parte de la Sociedad Rural, soy miembro de la comisión, donde uno de mis objetivos es que crezca la cultura del campo, que es algo que no tenemos que permitir que desaparezca, soy un gran defensor de lo tradicional, y otro hobby que tengo en la soguería, y siempre en mi departamento en Buenos Aires además de acordeón y chamamé siempre había cueros, tientos, trenzados, y esas cosas; eso tiene un costo para mí, porque enoja a mi señora, enoja a mi familia, porque cuando estoy en mis cosas me olvido que ellos necesitan de esparcimiento, hay que tener cierta cintura cuando uno convive, soy muy testarudo en hacer lo que me gusta, trato de darme el tiempo”.

LA FAMILIA 

“Más allá de eso, soy muy familiero, nos juntamos todo el tiempo, permanentemente organizamos juntadas, hablamos mucho, opinamos mucho y ahí empiezan las discusiones, pero termina siendo sumamente productivo, más que apoyarnos nos criticamos mucho, porque somos más de decirnos las cosas que están mal que felicitarnos. Para mí Sol es un eslabón fundamental en mi vida, me apoya un montón; ella siempre supo que no es fácil convivir con un médico, y la verdad que ella es el alma de la casa a pesar de que también trabaja y se dedica a Silvestre que es mi hijo que ya tiene un año y tres meses, la verdad que Sol es un horcón fundamental en nuestro rancho” dijo. 

¿EL PUEBLO COMO ESTA?

En este aspecto, Martín sostiene que “junto a mi familia estamos contentos de estar acá, creemos que es nuestro lugar, el pueblo esta lindo, esta creciendo; yo tuve la oportunidad de conocer muchos lugares del país, y nuestro pueblito es digno de comparar, siempre las discusiones que tenemos en la casa de mi padre esta relacionado con el crecimiento de Santo Tomé, siempre queremos que Santo Tomé avance; desde ya que lo que trajo la Fundación Barceló fue un crecimiento abismal, pero tenemos que crecer en todos los aspectos, en lo cultural, en lo ambiental, en la limpieza, en la optimización de los servicios municipales, es lo que nosotros como familia deseamos”, puntualizó. 

 


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