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23-06-2022

¿MENSAJE MAFIOSO?

Gendarme fue hallado muerto de un tiro en la sien y dos medias en la boca

SANTO TOME. Su expareja encontró el cuerpo tendido en la cama de la habitación principal. Todo apunta a un crimen con tintes mafiosos. En la casa no había señales de pelea ni tampoco de defensa. El cadáver sólo presentaba la herida de bala originada por el arma reglamentaria de la víctima. Se manejan varias hipótesis al respecto.


Un sargento de la Gendarmería Nacional Argentina que prestaba servicios en el Escuadrón 57º Santo Tomé fue hallado muerto el martes por su expareja, con un balazo en la cabeza y una media metida en la boca. El macabro cuadro tiene por estas horas a los investigadores en la duda de si en realidad se trató de un suicidio, como se reportó inicialmente, o por el contrario el caso cuadra en un hecho de homicidio con tintes mafiosos, como sospecha el fiscal del caso dado que nada encaja en la escena con la primera hipótesis. La víctima, además de gendarme, era un conocido prestamista en la zona.

El último contacto del sargento Alfredo Vivero fue alrededor de las 7:30 del martes con un compañero con quien habría cruzado algunos mensajes. Un rato más tarde, una amiga oriunda de Pirané, provincia de Formosa, de donde el gendarme era oriundo, le realizó varios llamados telefónicos, pero el hombre ya no contestó. Varias horas más tarde, la misma mujer se contactó con Vanesa Brítez, expareja de Vivero y subalférez en la fuerza, quien al igual que la víctima estaba de franco de servicio.

Al parecer, la amiga de la víctima le pidió que verifique porque Alfredo no contestaba el teléfono y llevaba varias horas llamándolo.

La expareja del gendarme fue hasta el complejo de departamentos de la calle Beltrán la 499 y al ingresar se encontró con el cuerpo del hombre que yacía sobre la cama de la habitación principal: ya sin vida y con un disparo en la cabeza.

La mujer se contactó con el segundo jefe de la unidad a quien le reportó el macabro hallazgo y desde donde se envió en forma urgente un médico al tiempo que se dio aviso a las autoridades policiales.

Los detalles escabrosos

Vivero, de 37 años, se encontraba tirado boca abajo con las piernas tocando el piso. Presentaba un balazo a la altura de la sien con orificio de entrada y salida, de derecha a izquierda, según revelaron fuentes policiales y judiciales.

Pero al dar vuelta el cuerpo comenzaron a aparecer las conjeturas que llevaron a la investigación a otras derivaciones más escabrosas como, por ejemplo, las dos medias dobladas que Viveros tenía metidas en la boca, así como la cinta de aislar de una pulgada que rodeaba el cuello, aunque no lo comprimía, sólo por mencionar algunas incongruencias en la escena de la habitación.

Al costado del cuerpo, a la altura de la mano derecha, estaba el arma reglamentaria del gendarme. No llevaba colocado su respectivo cargador, tampoco había otras balas sobre la cama, y la bala que estaba en la recámara de la pistola sería la utilizada para ultimar su vida. En tanto en la cocina, los investigadores hallaron el celular de la víctima, completamente quemado, dentro de una olla, y al parecer habría utilizado una virulana fina para incinerarlo, según revelaron a diario época algunas fuentes del caso.

Dentro de la casa no había signos de que haya existido una pelea. La víctima no presentaba heridas superficiales de haber sido torturado, tampoco signos de defensa. En otro lugar de la casa la Policía halló varias anotaciones con nombres y sumas de dinero ya que al parecer Viveros, además de gendarme era prestamista.

El cuerpo fue sometido a una autopsia que llevó al menos seis horas y reveló que Viveros había muerto sólo por el disparo en la cabeza.

"Investigamos un homicidio"

Ayer, el fiscal Facundo Cabral que lleva adelante la investigación, dijo de forma categórica: "Estamos investigando un homicidio. Hay datos que nos llevan a pensar que se trató de un crimen. Se requisó el automóvil y se incautó la notebook. Estamos investigando, viendo cámaras adyacentes y se recogieron huellas del lugar que estamos analizando", explicó el magistrado.

Las pesquisas policiales indican que hubo vecinos que alertaron sobre la presencia de humo en el departamento de Viveros y también que escucharon el disparo. Pero nadie acredita que haya existido una discusión. Para los investigadores será clave el análisis de las llamadas telefónicas y los mensajes de texto y WhatsApp de varias horas previas al hecho entre la víctima y todos con quienes se haya contactado.

Ninguna hipótesis se descarta por el momento.

Fuente: DIARIO EPOCA


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