SANTO TOME. Hace aproximadamente dos semanas atrás, un grave accidente de tránsito ocurrió en la intersección de las calles Pellegrini e Independencia de esta ciudad donde se vieron involucrados un vehículo Fiat Mobi con patente brasileña y una motocicleta marca Honda Civic. La peor parte se llevó la conductora de la moto, Celina Gonzélez de 57 años de edad que se dirigía a trabajar en una casa particular y que sufrió múltiples lesiones de carácter grave en sus piernas con rotura de tibia y peroné. La conductora del Fiat Mobi, identificada luego como Marguieli Ferraza es una estudiante universitaria de nacionalidad brasileña que cursa el quinto año de la carrera de Medicina en esta ciudad y que al día de hoy prácticamente se “lo trago la tierra”. No se lo encuentra por ningún lado.

Consecuencia de ello y por la gravedad de las lesiones sufridas, la conductora de la moto luego debió luego ser derivada a la ciudad de Corrientes donde permanece internada y debió ser intervenida quirúrgicamente en al menos dos oportunidades. Sin embargo y pese a las promesas realizadas que se haría cargo de la situación, la estudiante brasileña prácticamente desapareció, no dio señales de vida y la familia de la señora accidentada se ve en “figuritas” para poder solventar algunos gastos que demanda la internación en la capital provincial. Pero como Santo Tomé es un pueblo solidario, sus familiares realizaron una rifa y sorteos para recaudar fondos, la gente respondió bien colaborando con la familia de Celina González.
Se pudo establecer luego el Fiat Mobi, no tenía actualizada la póliza del seguro obligatorio y que media hora después de haber ocurrido el accidente, contrató un seguro para intentar cubrirse.

Ello fue en vano, porque ese ardid quedó luego al descubierto. A todo esto, se pudo determinar que apenas ocurrido el accidente, la Comisaria Primera intervino de oficio al igual que el personal de la Dirección de Tránsito. El automóvil y la moto fueron trasladados luego hasta la Seccional Primera. Sin embargo, la hija de la señora accidentada, relató a este portal que al día siguiente del accidente, la conductora del Fiat Mobi concurrió junto a un abogado hasta la comisaria primera y logro retirar su automóvil. Así las cosas, todo indica que el rodado ya fue trasladado hasta la ciudad de Sao Borja.
Uno de los puntos centrales del relato de Eugenia González que es la hija de la accidentada, sostuvo que un testigo que vio el momento del accidente, señaló que la conductora del rodado Marguieli Ferraza se bajó inmediatamente del auto y en todo momento le decía a la conductora de la moto Celina González que estaba tirada sobre el asfalto que ella “no le había visto y que se haría cargo de todo” y en sus manos tenía un teléfono celular. No se descarta que el accidente se habría producido a raíz que la estudiante brasileña muy probablemente iba hablando por teléfono o enviando mensajes, desatendiendo lo que hacía al volante de su automóvil.
SIEMPRE LO MISMO
Cuestiones al margen de todo lo expresado, cabe resaltar la actitud repudiable que adoptó la conductora del Fiat Mobi de “desaparecer” de los lugares donde solía frecuentar y no hacerse cargo de nada. En este contexto, vuelve al tapete lo que siempre se suele decir acá en Santo Tomé y que es que los ciudadanos brasileños se sienten impunes al volante, en su gran mayoría no respetan las indicaciones y cruzar los semáforos en rojo se ha vuelto algo habitual para ellos sin que nadie sancione este tipo de trasgresiones. Para muestra solo basta “un botón” y quienes deseen comprobarlo, solo deben pararse unos minutos en la esquina donde se encuentra el Complejo Polideportivo Municipal y donde hay varios semáforos.




