SANTO TOME. Las recientes declaraciones del gobernador Juan Pablo Valdés de afirmar sin medias tintas que no se puede estar pensando en realizar o no el festival de Corrientes cuando la misma esta bajo agua por las intensas lluvias; no es cosa que haber enviado una clara señal a los jefes comunales que aun en contextos adversos, como por ejemplo las condiciones climáticas y también económicas, pretenden llevar a cabo igualmente eventos artísticos como ser festivales y carnavales cuando existen otras prioridades que atender en sus comunas, como ser la prestación de servicios entre otras cosas. Fuentes consultadas al respecto, no dudaron en señalar que lo expresado por el gobernador es una bajada de linea hacia los intendentes en cuanto a que si él toma decisiones de alto impacto, de ahí para abajo no quedan dudas que quienes administran los municipios deberían hacer lo mismo.
De todos modos, los municipios tienen cierta autonomía como para decidir si hacen o no festivales y carnavales, pero si deben tener en cuenta que al momento de programar eventos como los nombrados; se debe contar con una cierta ayuda del gobierno provincial y es ahí donde se puede llegar a generar un “cuello de botella”. “Plata no hay” seguramente será la respuesta que podría llegar desde Salta y 25 de Mayo de la ciudad de Corrientes y ningún intendente en su sano juicio querrá arriesgarse a comenzar el año con diferencias de criterios con quien hoy por hoy tiene el bastón de mando y la chequera.
En el caso específico de Santo Tomé, lo que se avecina es el carnaval, acaso la fiesta más convocante de la ciudad y además la más cara en términos económicos, una característica que adquirió en los últimos años. No es una fiesta para gente de escasos recursos, ingresar al corsódromo hoy por hoy podría llegar a costar solo para sentarse en una silla, alrededor de entre cincuenta y ochenta mil pesos cada persona. Una mesa con cuatro sillas rondaría los doscientos mil pesos y ni que hablar del sector del “Palco Vip” que alcanzaría una suma de más de trescientos mil, sector este donde solo se toma champagne a precios exorbitantes.
En este contexto, la merma de la coparticipación federal que según el intendente alcanzó unos doscientos millones de pesos menos mensualmente; hizo que hasta se llegase a analizar la posibilidad de realizar – o no – las tres noches de corsos. Los rumores cada día que pasaba se acrecentaban aún más que podría llegarse a suspender la fiesta de momo en la ex capital del ritmo. La alarma se encendieron en las comisiones directivas de las tres comparsas que ya tienen de antemano compromisos económicos acordados con gente que trabaja en esta actividad ligada al carnaval. Tras una reunión con el intendente Suaid, este les garantizó que el carnaval saldría, pero sería un “carnaval económico”, con mucho menos recursos económicos que el del año 2025. Dicen los que saben que los comparseros salieron con más dudas que certezas del despacho municipal, aunque resignados a la realidad económica que vive actualmente el país y las argumentaciones del jefe comunal.
RETROSPECTIVA
Finalmente, no es un dato menor y vale recalcar que apenas asumió el cargo de intendente en diciembre del año 2021, veinte días después comenzó en toda la provincia una tremenda crisis ígnea con incendios que provocaban situaciones de caos y cuantiosas pérdidas en el sector foresto – ganadero. En Santo Tomé se vivía una situación más que apremiante a punto tal que se tuvo que pedir ayuda a provincias vecinas que mandaron brigadas de bomberos voluntarios para contener el fuego y evitar que las llamas ingresen al casco urbano. De no ser en gran parte por la presencia de helicópteros de la Policía de la Provincia de Buenos Aires provistos de helibaldes, no se sabe que hubiese ocurrido. Los medios nacionales transmitían en vivo lo que ocurría en Santo Tomé y alrededores.
CUANDO EL LAPIZ ROJO FUNCIONÓ
Ante esa situación y birome en mano Suaid llamó a una reunión de urgencia a las comparsas y les comunicó la decisión de suspender el carnaval. No se podía distraer recursos económicos ni logística en un carnaval cuando el fuego estaba en la puerta de Santo Tomé. Igual situación se dio un año después con la suspensión del Festival cuando el rio Uruguay experimentó una fuerte crecida que obligó a que varias familias deben ser evacuadas y sus viviendas quedasen bajo agua. En esas dos situaciones, a Suaid no le tembló el pulso y dispuso la suspensión tanto del festival como del carnaval.
Actualmente, el escenario es otro y la cuestión pasa pura y exclusivamente por los recursos económicos. “Habrá un carnaval gasolero” garantizó Suaid a los dirigentes de las tres comparsas aun cuando el panorama sigue siendo incierto.
Fuente: De la Redacción de Digital Santo Tomé



