SANTO TOMÉ. En lo que representa el accionar de una organización delictiva con una importante infraestructura logística, se denunció el pasado 28 de abril el faltante de cabezas de ganado en un conocido establecimiento rural de la zona. La propietaria de la estancia radicó la denuncia formal ante la Fiscalía Rural y Ambiental de esta ciudad, a cargo del fiscal Martín Leiva. Este martes, recién se confirmó la denuncia por parte de Mirta Niz, la propietaria de la estancia “Rosaguarú”.
El hecho delictivo ocurrió en la Estancia “Rosaguarú”, ubicada en el paraje “Cuay Grande”, a unos 45 kilómetros al sur de Santo Tomé por la Ruta Nacional 14. Según fuentes de primera mano, la damnificada denunció la desaparición de los animales de su propiedad. Se estima que el valor de la hacienda sustraída supera los 230 millones de pesos.
Por el volumen del cargamento, los investigadores judiciales y policiales y la propietaria misma de la hacienda, señalan que los delincuentes debieron utilizar al menos seis camiones jaula para trasladar la totalidad de los animales fuera del predio.
Niz, no ocultó su profundo malestar para con la Justicia y la Delegación PRIAR por una supuesta inacción al no ir a fondo en las investigaciones. «Son dos años de trabajo el perjuicio enorme que nos ocasionaron» dijo Niz.
La «zona caliente» del delito rural y un antecedente sin resolver
Este golpe delictivo se suma a otro ataque perpetrado en el año 2023 en el mismo establecimiento rural, el cual aún no ha sido esclarecido por las autoridades. En aquella oportunidad, la propietaria llegó a denunciar públicamente una presunta convivencia entre los cuatreros, efectivos policiales y miembros del poder judicial. Fueron 25 vacunos los denunciados como sustraídos. Inclusive denunció que por haber hecho público el robo de la hacienda, sufrió todo tipo de hostigamiento, inclusive la rotura del parabrisas de su camioneta y las ruedas del rodado fueron aflojadas las tuercas. Por milagro, no sufrió ningún accidente.
La franja territorial que se extiende desde Santo Tomé hasta la localidad de La Cruz es considerada por los productores locales como la “zona caliente” del abigeato en Corrientes. La problemática afecta de manera mayoritaria y sistemática a los establecimientos rurales que lindan con la costa del río Uruguay, donde la geografía fronteriza facilita el escape de las bandas organizadas. En esa línea, activamente se sabe a ciencia cierta el accionar de bandas de cuatreros de nacionalidad brasileña que prácticamente “coparon” la zona y que cada tanto asestan un golpe matando a tiros a los animales para luego llevar las mejores partes del animal al lado brasileño.
Sin embargo en el caso de la Estancia “Rosaguarú” denunciado este a fines del mes de abril; el caso es distinto porque el citado establecimiento rural queda del otro lado de la ruta nacional 14, a unos 40 km de la carretera, lo que se presume que en este caso puntual los malvivientes son de nacionalidad argentina.



