CÓRDOBA. El histórico dilema entre la preservación de las tradiciones rurales y los derechos de los animales sumó un nuevo y álgido capítulo en el país. A través de una serie de iniciativas legislativas federales y provinciales, agrupaciones proteccionistas buscan prohibir por ley las jineteadas y domas de caballos, argumentando que estas prácticas constituyen una forma sistemática de maltrato animal.
Diversas ONG lanzaron una campaña nacional para penalizar la doma, argumentando que los caballos sufren pánico extremo y lesiones graves. En contraposición, los sectores tradicionalistas defienden la actividad como un deporte ecuestre clave para la identidad gaucha.
La polémica, que genera una profunda polarización en la sociedad argentina, enfrenta de manera directa dos visiones: la de los activistas, que exigen un cambio moral en el trato hacia los animales, y la de los defensores del folclore, quienes consideran que estas destrezas forman parte del patrimonio cultural inalienable del país.
El debate de fondo: ¿Deporte o crueldad?
- La postura de los proteccionistas: Las agrupaciones civiles sostienen que los caballos «reservados» son sometidos a niveles extremos de estrés, miedo y dolor físico inducido por el uso de espuelas, rebenques y tironeos bruscos. Las campañas han tomado mayor fuerza tras reiterados accidentes públicos que culminaron con la muerte o el sacrificio de los equinos dentro de los predios.
- La defensa de los tradicionalistas: Desde las federaciones gauchas aseguran que la jineteada es un deporte legítimo. Argumentan que los animales reciben cuidados de primer nivel durante todo el año, están genéticamente preparados para la actividad y que los festivales aplican estrictos protocolos sanitarios supervisados por médicos veterinarios.
Avances legislativos y el mapa de la prohibición
Los intentos por erradicar la actividad varían significativamente según el territorio del país:
- A nivel nacional: Se impulsan proyectos en el Congreso de la Nación para catalogar legalmente a las jineteadas como actos de crueldad bajo la Ley 14.346, buscando una veda total en todo el territorio argentino.
- El frente provincial: En Mendoza, un reciente proyecto de ley presentado en la Legislatura provincial por la diputada Laura Balsells Miró encendió las alarmas de las agrupaciones tradicionalistas de la región de Cuyo, abriendo una fuerte controversia legislativa. En contraste, en distritos como Córdoba y Buenos Aires, eventos masivos como el Festival Nacional de Doma y Folklore de Jesús María continúan amparados por normativas locales que los blindan bajo la figura de patrimonio cultural o deporte.
Hoy en día, a falta de una ley de prohibición generalizada, la actividad sigue bajo la lupa ciudadana y regulada por municipios que controlan las condiciones de sanidad y los elementos permitidos en la pista.
Las organizaciones que lideran el reclamo
El bloque que presiona para poner fin a las domas está integrado por fundaciones especializadas en el rescate equino y el derecho animal:
- Fundación Sin Estribos: Radicada en Córdoba y liderada por la abogada Andrea Olazabal, es la entidad más visible en la materia. Acumula años de recorrido presentando amparos judiciales y denuncias penales en festivales de gran escala.
- Fundación Cinco Corazones Rescate: Enfocada en la concientización social masiva y en la visibilización de las lesiones sufridas por los animales.
- Agrupaciones de Abogados de Animales: Institutos de Derecho Animal de distintos Colegios de Abogados del país que aportan el soporte técnico y jurídico para fundamentar que los caballos deben ser declarados «seres sintientes» y sujetos de derecho ante los magistrados.
- Plataformas de Activismo Digital: Redes como Change.org Argentina que funcionan como canales de presión política, acumulando cientos de miles de adhesiones de ciudadanos que exigen debatir la reconversión cultural de estos festivales.
Fuente: Medios Digitales



