SANTO TOMÉ. La COMAB sepultó las expectativas de un peaje gratuito para la empresa Río Uruguay. Los organismos binacionales aclararon que la decisión depende de la concesionaria privada brasileña. Remises y Uber absorben la demanda aunque a un costo un poco bastante más elevado.
Lo que comenzó como una serie de gestiones bilaterales para reactivar el transporte de pasajeros sobre el río Uruguay terminó por sepultarse de manera oficial. La posibilidad de que la empresa misionera Río Uruguay vuelva a unir esta ciudad con la brasileña São Borja quedó prácticamente descartada, tras conocerse un documento clave en la última sesión de la Cámara Binacional de Vereadores y Concejales.
El servicio se encuentra interrumpido desde el pasado 6 de diciembre, fecha que coincidió con el fin de la era Mercovia S.A. y la toma de posesión del Puente Internacional «De La Integración» por parte de la firma brasileña SC Rodovias Mercosul. Desde entonces, el cruce vecinal en transporte público se transformó en una disputa de intereses económicos y burocráticos.
El revés de la COMAB que destrabó la polémica
Durante el encuentro de ediles locales, integrantes de asociaciones comerciales de Sao Borja, un representante de la SC Rodovias Mercosul —marcado por una escasa asistencia de representantes—, el eje del orden del día fue la respuesta oficial de la Comisión Mixta Argentina-Brasileña (COMAB) a un petitorio de la cámara intermunicipal. Los legisladores pretendían que el ente binacional intercediera ante la nueva concesionaria para otorgar un pase libre de peaje a la empresa de ómnibus, tal como ocurría bajo el convenio vigente desde 2018. Desde ese año, el servicio fue considerado como esencial por ambos municipios, pero tras el nuevo proceso licitatorio que terminó con la adjudicación de la explotación logística y comercial a manos de la empresa brasileña, el beneficio del no cobro de peaje al servicio entre Santo Tomé y Sao Borja, quedó sin efecto.
En tanto, el dictamen de la COMAB fue tajante: la potestad de cobrar o condonar el peaje a privados es facultad exclusiva de SC Rodovias Mercosul, desmarcando de toda responsabilidad tanto a la propia cámara de vereadores y concejales, como a la Delegación de Control (DELCON) y la COMAB.
La estrategia de la empresa brasileña
La resolución dejó en evidencia una aparente maniobra de elusión de responsabilidades. Meses atrás, cuando los intendentes y concejales gestionaban el regreso de las frecuencias, los directivos de SC Rodovias Mercosul habían condicionado el beneficio de la gratuidad a una orden o pedido formal emitido por la COMAB y la DELCON. Con la rotunda negativa de los organismos de control a intervenir en contratos de índole privada, la pelota volvió al terreno de las transportistas: la única vía para retornar al viaducto es abonando la tarifa plena del peaje.
Remises y Uber: Las alternativas consolidadas
En el debate vecinal surgido entre los cinco concejales presentes en el recinto santotomeño se reconoció que el escenario actual difícilmente se modifique. El desinterés público mostrado en el último tiempo por el propietario de Río Uruguay para reasumir los costos operativos de la ruta respalda esta teoría.
Ante la falta de ómnibus, el mercado de frontera se reorganizó de manera autónoma. Los ediles destacaron que la demanda de conectividad está siendo absorbida por automóviles particulares que operan bajo la modalidad de remises del lado argentino y choferes de la aplicación Uber en territorio brasileño. Aunque representa un costo diferente para el bolsillo del usuario, hoy constituye la única alternativa de movilidad internacional en la región. Cuando la empresa Rio Uruguay prestaba el servicio, el costo del boleto por pasajero era de ocho mil pesos y el peaje para ómnibus, sea interurbano o de larga distancia, hoy por hoy es de cinco mil pesos. En ese contexto y especulaciones al margen, el telón del transporte público de pasajeros se bajó definitivamente.
Fuente: Digital Santo Tomé




