SANTO TOMÉ. Lo que comenzó como la investigación de una violenta entradera derivó en una trama de traición, romance y corrupción que estremece a la provincia. El fiscal de instrucción, el Dr. Facundo Cabral, rompió el silencio en Radio Ciudad de Santo Tomé y confirmó que la peligrosa banda que sitió la ciudad operaba como una asociación ilícita liderada por una suboficial de la Policía que mantenía una relación sentimental con uno de los reclusos.
El fiscal Facundo Cabral reveló la cinematográfica trama detrás del asalto al Pago Fácil. Confirmó que la suboficial de guardia le entregaba la escopeta oficial y su pistola reglamentaria a su «novio tumbero» mientras el resto de los guardias se iban a dormir a sus casas.
«Se logró corroborar que existía un vínculo entre una mujer policía y un preso» oficializó el fiscal, detallando un plan maestro donde el amor carcelario se transformó en la llave para dar golpes millonarios.
Un romance con armas reglamentarias y guardias dormidos
El modus operandi desnudó una alarmante complicidad y la total desidia de la Unidad Regional Quinta. Según detalló Cabral, después del cierre de la alcaidía a las 23:00 horas, la suboficial sacaba de su celda a su novio —un peligroso delincuente oriundo de Alvear— y a otro interno. Para que salieran a la calle sin levantar sospechas, la mujer ejecutaba una maniobra insólita: los vestía con uniformes policiales reales.
Pero la complicidad no terminó ahí. Para blindar el asalto al Pago Fácil ocurrido el 17 de septiembre, la suboficial les proveyó el poder de fuego del propio Estado: les entregó una escopeta policial y su propia pistola reglamentaria calibre 9 milímetros.
Mientras los amantes ejecutaban el plan criminal, la agente se encargaba de mantener el perímetro liberado distrayendo a sus compañeros de turno. La investigación arrojó que las negligencias internas eran una práctica habitual: varios policías cometieron abandono de servicio y confesaron haberse ido a dormir a sus casas, mientras otros dormían profundamente en las habitaciones de descanso de la comisaría.
Una asociación ilícita de extrema peligrosidad
Los delincuentes, transformados falsamente en agentes de la ley por obra de la suboficial, utilizaban los teléfonos celulares dentro de la cárcel para «marcar» viviendas y comercios junto a cómplices externos. «Se trata de una banda muy peligrosa que irrumpe en viviendas o comercios donde cometen los asaltos a punta de escopeta», sentenció el fiscal.
El novio de la mujer policía arrastra un frondoso prontuario y había sido condenado recientemente por un cruento asalto a mano armada en un establecimiento rural de Torrent, además de esperar nuevos juicios penales en su contra.
La causa ya cuenta con entre seis y ocho personas comprometidas, algunas de las cuales están siendo intensamente buscadas por las brigadas de la Comisaría Segunda. Con la suboficial Morel tras las rejas en la misma alcaidía donde antes reinaba, la Justicia avanza decidida a desmantelar por completo esta organización que mezcló la pasión con el delito organizado.
Fuentes medios digitales y Radio Ciudad









