SANTO TOMÉ. En el marco de las celebraciones por el Día Internacional de las Mujeres Rurales, el Municipio de Santo Tomé vistió de gala la Casa del Bicentenario para reivindicar a aquellas manos silenciosas que sostienen la producción de la tierra. Entre los momentos más emotivos de la jornada, las miradas y los aplausos se posaron sobre la figura de la señora Rosita Cordobés, una mujer de 79 años cuya biografía es un ejemplo viviente de resiliencia, esfuerzo y superación ante las adversidades.
Homenajeada en la Casa del Bicentenario por el Día de la Mujer Rural, Rosita pasó de cultivar verduras a liderar su propio emprendimiento de panificados caseros dulces y salados con el que abastece a la ciudad.
Rosita lleva más de cuatro décadas ininterrumpidas como feriante en la ciudad. Durante la mayor parte de su trayectoria, su rutina consistía en trabajar la tierra junto a su esposo, cosechando verduras, hortalizas y los frutos típicos de la chacra para luego venderlos de manera directa en la emblemática Plaza Colón.
El dolor como motor de reinvención
La historia de Rosita dio un giro drástico y doloroso tras el fallecimiento de su compañero de vida. Ante la dura realidad de tener que sostener el hogar en soledad y con el campo demandando una fuerza física extenuante, decidió no bajar los brazos y transformar por completo su modelo productivo.
Dejó atrás las herramientas de labranza y se volcó de lleno al rubro de la panadería artesanal. Rosita trasladó toda su dedicación y los saberes tradicionales de la cocina de campo hacia los hornos. En la actualidad, elabora una variada línea de productos panificados, tanto dulces como salados, que se convirtieron en un clásico indiscutido para los habituales clientes de la feria.
El valor de mantener la tradición
Cada semana, Rosita llega puntual a la Plaza Colón con sus canastas repletas de pan casero, facturas, bizcochos y delicias regionales. Esta reconversión comercial le permitió continuar de pie, mantener su independencia económica y seguir formando parte activa del punto de encuentro más tradicional entre los productores locales y los vecinos santotomeños.
El reconocimiento que recibió de manos de las autoridades locales y provinciales sirvió para poner en valor esa capacidad de adaptación tan propia de las mujeres del interior. Para la comunidad de Santo Tomé, Rosita Cordobés ya no es solo una feriante histórica; es un testimonio andante de que, aun en los momentos más oscuros, siempre se puede amasar un nuevo futuro.









