BUENOS AIRES. Víctor Bugge dejó de desempeñarse como fotógrafo presidencial por decisión personal. Esto fue anunciado hoy, miércoles 5, por el vocero presidencial, Manuel Adorni, en su última conferencia de prensa en Casa Rosada.
Adorni precisó que Bugge «se está retirando» tras 47 años de carrera profesional, destacando que lo hace «en excelentes condiciones y agradecido por el trato recibido durante este gobierno». Además, adelantó que se le rendirá un homenaje en vida, con un salón a su nombre y todos los reconocimientos que merece por su labor de documentar la historia de Argentina.
Conocido como el fotógrafo de los presidentes, Bugge capturó, a lo largo de su carrera, más de dos siglos de historia de la República Argentina, incluyendo momentos clave como el regreso de la democracia en 1983. En 2023, a propósito del 40º aniversario de la restauración democrática, compartió un video de casi cuatro minutos en el que resume los sucesos más destacados de esas cuatro décadas, con el himno nacional como banda sonora.
En marzo de ese mismo año, recibió el reconocimiento de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) por su «destacada trayectoria como Jefe de Fotografía del Gobierno de la Nación, realizada con excelencia y compromiso». Daniel Dessein, expresidente de ADEPA, destacó que Bugge fue «un testigo privilegiado» de los 40 años de democracia ininterrumpida, que se celebraron en diciembre de 2023.
Sin embargo, a pesar de los numerosos honores, Bugge también expresó sus críticas hacia la gestión de Alberto Fernández. En declaraciones anteriores, señaló que la administración del expresidente fue «la peor de las que presenció» y denunció el trato despectivo hacia su trabajo. Aseguró que la falta de empatía y las constantes «agresiones» hacia su equipo fueron factores que le provocaron un gran estrés, el cual contribuyó a su diagnóstico de cáncer de próstata.
Entre los conflictos más graves, Bugge mencionó la prohibición de difundir sus fotografías a los medios, una práctica habitual desde el regreso de la democracia.
Esta medida, junto a otras restricciones, fue decisiva en su decisión de retirarse. Con el tiempo, la tensión dentro de la Casa Rosada fue tal que Bugge pasó de capturar imágenes a diario a organizar el archivo fotográfico con sus compañeros, para mantenerse activo. «Optaron por la foto oficialista, la foto armada. Y yo no estoy para eso», explicó.
Tras tantos años de dedicación, Bugge decide alejarse de su rol, con la promesa de un reconocimiento en vida, un salón en su honor y, como mencionó Adorni, «todos los honores que merece una persona que dedicó su vida a fotografiar la historia argentina».
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