La Homilia de Monseñor Gustavo Montini en el Tedeum del 25 de mayo ante autoridades municipales

SANTO TOME. El sábado 25 de mayo, en la parroquia Catedral “Inmaculada Concepción”, de la ciudad de Santo Tomé, Mons. Gustavo Montini presidió el solemne Te Deum. Estuvieron presentes autoridades municipales, encabezados por el intendente Augusto Suaid e integrantes de su gabinete. No hubo ningún cuestionamiento de Montini a las autoridades municipales.

En su Homilía, Monseñor Montini destacó el valor de este encuentro, “en donde la ciudad toda y quienes hoy la representan, se reúne para invocar a Dios. Dar gracias por su asistencia en nuestra historia y, a la vez, invocarlo en este atrapante y desafiante presente en el que todos –con responsabilidades diversas- somos actores y protagonistas. Todo ello, está contenido en esta histórica ceremonia, llamada Te Deum”; destacando que “la Palabra de Dios que acabamos de escuchar nos hace una fuerte exhortación a no soslayar la presencia de Dios en nuestra vida y en nuestro acontecer cotidiano. Por el contrario, a tenerlo siempre presente, a dejarnos confrontar por su Palabra, y a comprometernos a vivir un estilo de vida cuya ley no sea la de la selva, ni la del más astuto, sino la del amor. Esto solo es posible, si a Dios y a su Palabra le damos verdaderamente un lugar consistente en nuestra vida y en nuestra ciudad” expresó Montini.

Teniendo como fondo la gesta de mayo, “bien podríamos preguntarnos en nuestro acontecer actual, ¿por dónde pasa o debería pasar hoy, la lucha y la revolución? Ciertamente no se juega en una guerra y menos aún, en la violencia de las armas o de las palabras. Sí debemos ofrecer una denodada lucha, en primer lugar, con nosotros mismos, nuestros “egoísmos” individuales o colectivos. Todo ello nace del interior de nuestro corazón”.

“En segundo lugar, debemos dar una importante batalla, con el fin de recuperar nuestra dignidad de hermanos, más allá de nuestras diferencias y divergencias. La fraternidad, con el fin de encontrarnos, de dialogar, de fortalecernos y así, buscar lo mejor para nuestra ciudad y por tanto, para nuestra querida patria”.

“Este marco fraterno, es la mística que posibilita que toda la formación se mantenga bien unida y con el ánimo suficiente para dar batalla contra todo aquello que quiera amenazar la dignidad de las personas de nuestro pueblo. Solo así podremos dar una importante lucha con el fin de lograr un crecimiento económico sustentable y la generación de un empleo digno. Solo así, podremos dar pelea, para reducir y llegar a erradicar entre nosotros, la dolorosa realidad de la indigencia y de la pobreza, con todas las consecuencias que ellas conllevan. Solo así, podremos dar una significativa batalla al gigante flagelo de las adicciones –en cualquiera de sus manifestaciones- que merodea entre nosotros y desbasta la vida de tantos adolescentes, jóvenes, adultos y, la de sus familias”.

Por último, Montini destacó el “Evangelio que acabamos de escuchar manifiesta que la gran revolución, pasa por recuperar en nosotros, la estatura humana y moral de los niños. El niño nos habla de simplicidad. En el niño encontramos la capacidad de sorpresa. Los adultos hemos perdido esa capacidad de sorprendernos de las cosas de siempre. El mundo del consumo y de la técnica, si bien nos abrió muchas oportunidades, ha terminado por achicar nuestros horizontes y robarnos la capacidad del asombro de lo cotidiano: la vida, la salud, la familia, los hijos, los amigos, la paz, el gesto de servicio y de generosidad, etc.

Finalmente, Monseñor pidió que “Dios bendiga a todo el pueblo argentino, que nos ayude, en la responsabilidad que nos ha tocado, a poner lo mejor de nosotros mismos, a dar lucha y batalla, para el bien de nuestra ciudad y de nuestra patria”.

 

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