SANTO TOMÉ. El calendario marca el segundo aniversario de una de las heridas abiertas más profundas y dolorosas del deporte y la cultura santotomeña. Este sábado 24 de octubre se cumplen dos años del asesinato de César Muñoz, un joven largamente reconocido en la comunidad por su rol como arquero de los clubes Genaro Berón de Astrada, Atlético Santurtún e Independiente, además de haber integrado durante años la legendaria batería de la Comparsa Marabú.
A 24 meses del asesinato, la causa penal contra el joven baleado desde un auto gris en el Barrio Feria sigue totalmente paralizada. Sospechan que la investigación habría sido «planchada» para encubrir a un uniformado de una fuerza nacional.
Su vida se apagó de forma trágica la noche del 24 de octubre de 2024. Muñoz (30 años) regresaba a su hogar en el Barrio Feria luego de compartir un partido de fútbol con amigos. Al llegar a las inmediaciones de su vivienda, un automóvil de color gris pasó a su lado; desde el interior del rodado se efectuó un disparo de arma de fuego que lo impactó de lleno, provocando que cayera al suelo prácticamente ya sin signos vitales. Fue el único disparo que, en una triste ironía del destino, “el arquero no logró atajar”.
Promesas de fiscalía y una sospecha federal
A lo largo de estos 24 meses, el peregrinar de los padres y hermanos de César por los pasillos de los tribunales de Santo Tomé fue incesante, chocando de forma sistemática contra el desinterés y la falta de respuestas. Fuentes de primera mano con acceso al caso señalaron a este portal que las líneas investigativas en torno al automóvil gris jamás se profundizaron. Cada vez que la familia acudía a los despachos oficiales en busca de avances, el fiscal de instrucción, Dr. Facundo Cabral, se limitaba a responder de manera evasiva que «se estaba investigando».
Esta flagrante inacción judicial motivó reiteradas marchas de protesta por la calle San Martín y manifestaciones públicas frente al propio domicilio particular del fiscal Cabral.
Detrás del silencio judicial se esconde una hipótesis de extrema gravedad que explicaría por qué la causa quedó completamente «planchada»: fuentes calificadas dejaron entrever que el presunto autor del disparo mortal sería un efectivo en actividad de una fuerza de seguridad federal que prestaba servicios operativos en Santo Tomé. A pesar de que las características del rodado fueron reconocidas por testigos y se tejieron múltiples conjeturas, el expediente parece marchar hacia el archivo de la impunidad que ya caracteriza a otros resonantes casos de la ciudad.
El desgarrador mensaje de su madre
A modo de recordación y para mantener viva la memoria de su hijo en una comunidad que no lo olvida, su madre Teresa Enriquez envió a la redacción de este medio una conmovedora carta abierta que transcribimos de forma textual a continuación:
Querido César:
Hoy se cumplen dos años desde que te arrebataron de mi lado, dos años desde aquel doloroso 24 que cambió mi vida para siempre. No hay un solo día que por tu ausencia no duela, ni un solo instante en que no extrañe tu sonrisa, tu voz y tu presencia en esta casa.
Tu asesinato nos dejó un vacío que nada ni nadie podrá llenar jamás. Vivir con tu partida ha sido la batalla más dura de mi vida pero sigo adelante recordándote con el amor más puro, ese que la distancia entre el cielo y la tierra no puede borrar. Me aferro a los momentos felices que compartimos, a tus brazos y a todo lo bonito que dejaste grabado en mi corazón.
Hijo mío, aunque ya no estés físicamente aquí, tu memoria sigue viva en cada rincón, en cada lágrima y en cada oración. Le pido a Dios que te tenga en su santa gloria, que te dé el descanso eterno y que a nosotros nos conceda la fuerza para seguir adelante.
Te amaré por siempre, mi querido César, hasta que la vida nos vuelva a reunir.
Con todo mi amor eterno, hoy y siempre: Tus padres y hermanos piden justicia.










